Capítulo 17: Todo fue para ella...
Desde aquella madrugada donde Marina escuchó la conversación que Esteban tuvo con Lorena, este no había vuelto a pisar ni por equivocación el hospital, aunque, aquello no quería decir que no estuviera al tanto de cómo iba su esposa, pues todos los días llamaba para preguntar sobre su estado de salud.
Aquellas llamadas solía hacerlas de manera discreta, puesto que regresar a casa con Lorena, tampoco le había resultado fácil. La mujer intentaba por todos los medios ocultar sus celos y las inseguridades que se generaron a partir del accidente, pero no le estaba funcionando muy bien aquel control, por lo que constantemente peleaba con Esteban.
—¿Otra vez? —reclamó Lorena molesta.
—¿Cómo? —preguntó Esteban al no entender la pregunta de la mujer frente a él. —Permítame, le marco después.
Lorena había escuchado perfectamente bien a quiénes les estaba llamando y no pudo evitar mostrar su molestia.
—Lorena, ¿qué sucede? ¿Por qué te pones así? — preguntó Esteban desconcertado.
—¡BASTA, ESTEBAN! ¡BASTA! —gritó Lorena perdiendo el control.
—¿Qué pasa? ¿Qué sucede?
—Sucede que ya estoy cansada, ¡Dejaste de estar en ese maldito hospital! Pero todos los malditos días te la pasas llamando para ver si ya desayuno, comió o qué sé yo... ¿LA EXTRAÑAS? ¡DIME! ¿LA EXTRAÑAS? ¡RESPONDE, CARAJO!
—Lore, no entiendo a qué va esta pregunta, lo que hago es porque se trata de la madre de mis hijas, nada más. No tengo ninguna otra intención con ella y lo deberías saber bien. ¿Por qué dudas de mí?
Lorena sentía tanta rabia de ver cómo este hombre no se daba cuenta de lo que en verdad pasaba.
—¿Sabes qué? Mejor me regreso a Nueva York y me olvido de todo esto, mejor te dejo para que sigas con tu familia perfecta, yo solo vine a destruir tu maldita vida feliz.
—¿QUÉEE? ¿QUÉ ESTÁS DICIEND0? ¡Lore, por Dios! ¡No! ¡Yo te amo! ¡Soy muy feliz contigo! El que tú estés a mi lado me hace el hombre más feliz, pero, debes entender algo: Marina Salas Toledo es la madre de mis hijas, hemos vivido juntos 9 años, Cט1 Tod p no puedo hacer como si no existiera, así como así.
—Pues me perdonas por venir a arruinar tu maldita vida feliz, pero no pienso seguir compartiéndote; así que escoge, o ella, o yo. Escoge, ya no puedo seguir haciendo como si nada ocurriera, ten muy en cuenta algo, Esteban...
Si la escoges, te olvidas de mí, me regreso a Nueva York y jamás volverás a saber de mí. Soy una mujer joven, hermosa, exitosa y no necesito de ti para sobresalir.
Tú muy bien lo sabes, yo no soy como tu mujer, la cual necesita de ti para vivir cada maldito segundo de su vida. ¿Sabes? Muy bien puedo conocer a alguien que me dedique toda su atención y, no esperar a que me regalen migajas como lo estás dando tú —afirmó Lorena con mucha seguridad.
Esteban, por su lado, se quedó sin palabras, no podía creer lo que estaba escuchando. Él no podía dejar ir al amor de su vida, pero tampoco podía hacer como si Marina no existiera.
—¡Lorena, no me pongas en esta situación! Desde que nos conocimos, tú siempre fuiste la única mujer que me importó, ¿por qué no lo puedes entender?
—¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ TE CASASTE CON ELLA?
—gritó Lorena llena de frustración y lágrimas en los ojos.
—¡No! ¡No uses ese reclamo conmigo!—dijo Esteban señalándole con un dedo. —¡Tú sabes muy bien qué fue lo que sucedió! ¡Tú sabes bien que las cosas no fueron mi culpa!
—¿ENTONCES SOY YO LA CULPABLE? ¿VERDAD?
¿YO SOY LA MALDITA CULPABLE DE QUE TÚ TERMINARAS ENREDÁNDOTE CON ELLA? ¿POR QUÉ ELLA? ¿EH? ¿POR QUÉ DE TODAS LAS PUTAS MUJERES DEBISTE ESCOGERLA A ELLA?
—¡NO LO SÉ! ¡SIMPLEMENTE PASO! Tú sabes bien que, en aquella época, no estaba bien, no entiendo por qué no puedes aceptar que mucho de lo que ocurrió fue por tu culpa.
Lorena limpió sus lágrimas mientras le lanzaba una mirada llena de ira y dolor.
—¡Tu no sabes cuanto me dolió dejarte! Te pedí tiempo, no supiste dármelo, tú sabes que regresé a buscarte, ¡Lo sabes! ¿Ya no lo recuerdas? Cuando regresé, te pedí que la dejaras, te rogué que me perdonaras, pero que hiciste, ¿Lo recuerdas?
Esteban bajó la mirada y no pudo responder esa pregunta.
—¿Sabes una cosa Esteban Montemayor? ¡Ya me cansé! Regrésate a tu puta casa de ensueño, regrésate con la idiota de tu mujer, hazlo por tus hijas y por el qué dirán, yo no pienso compartirte más. —concluyó Lorena caminando hacia su habitación.
Esteban tomó aire, trató de calmarse y la siguió. AI llegar a la habitación, vio cómo Lorena sacaba una maleta y comenzaba a descolgar ropa del vestidor.
—¿Qué se supone que haces?
—¡Me voy! ¡Me largo de aquí! —dijo Lorena con urgencia.
—¿QUÉEE? ¿ESTO ES DE VERDAD? ¿ASÍ PIENSAS SOLUCIONAR TODO?
—¡Si! ¿Sabes una cosa, Esteban? Me queda claro que nunca me vas a perdonar, lo que pasó hace 9 años nunca lo vas a olvidar. ¡SÍ! ¡YO ME FUI! ¡YO TE DEJÉ! Y no sabes cuánto me arrepiento... —afirmó Lorena con dolor. —Si pudiera regresar el maldito tiempo, lo haría, pero no puedo, me equivoqué y te he pedido perdón millones de veces, quise impedir que te casaras, pero lo único que logré fue que me usaras y desechas, ¿lo recuerdas?, ¿verdad?
—Lore... Yo...
—¡Cállate y escúchame! ¡Yo te amaba! Jamás he dejado de hacerlo, pero... En esa época, ibas demasiado rápido, me propusiste matrimonio en un momento clave de mi carrera, yo acepté y claro que estaba emocionada, ya tenías todo planeado:
el banquete, la iglesia, el anillo, la casa donde viviríamos... Me sentí presionada y hui, sí, hui, porque tuve miedo, miedo a que no me dejaras continuar, a que tu éxito me absorbiera, miedo a que lo más importante fuera el negocio familiar...
Esteban, sé que no hice bien y eso lo voy a cargar Capitula 17. Todo fue para ella toda mi vida en mi conciencia, me arrepentí y regresé, solo para toparme con la peor de las noticias.
Tú, el amor de mi vida, el hombre que decía amarme, se casaba con esa escuincla. ¿Por qué, Esteban? ¿Por qué ella? ¿Acaso no había otras mujeres? ¿Por qué precisamente debía ser ella?
¿Querías lastimarme? ¿verdad? ¿Querías desquitarte por haberte dejado?
¿Acaso sabes lo que sentí al saber que te casabas con ella? Te rogué, te supliqué que no lo hicieras, pero mírate, al final, ella se quedó contigo, mi boda fue para ella, mi vestido fue para ella, el anillo, la casa, la familia y tú, fueron para ella.

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