Capítulo 182: Necesitaba hablar contigo.
——— Actualmente ——— Marina no podía conciliar el sueño, en su mente repasaba una y otra vez lo sucedido con Efraín ese fin de semana. Todo había sido glorioso y le había dado una muestra de que las cosas siempre podían cambiar para mejorar, pero ¿Qué sucedería si sus hijas no aceptaban que ella estuviera con otra persona?
La emoción del momento se había visto opacada por la pregunta que su hija Diana le había lanzado.
—Mami, ¿ya no quieres a papá?
¿Cómo podía decirle a su pequeña hija la verdad?
¿Cómo le iba a decir que en realidad ella también había tenido la culpa? Ella se había hecho una idea errónea de quién era su padre, había vivido en una fantasía y esa fantasía la había llevado a cometer un grave error.
¿Cómo podía explicarle a su hija que en ocasiones las personas cometen errores muy graves? ¿Cómo le dices a un hijo que ella nunca debió haberse casado con quien su padre?
Una lagrima traicionero rodo por su mejilla, al recordar lo bien que se sentía estando con Efraín y lo mal que se sentía ahora. El solo hecho de recordar la carita llena de ilusión de su hija al contarle que su padre no estaba con Lorena, no le estaba permitiendo dormir.
Diana siempre había sido la niña que todo lo aceptaba con facilidad, no chistaba, no decía nada, solo asentía y sonreía.
Marina no era tonta, pero con todo lo que había sucedido hace poco más de medio año, ella había dejado que su hija tomara las cosas con madurez y se había enfocado en Renata, quien era la niña problema que se la pasaba llevándole la contraria.
De pronto, Marina salió de sus pensamientos al ver que su móvil se iluminaba.
—"Hola, cariño. Espero que ya estes descansando.
Te extraño".
Marina vio por unos minutos el mensaje y quiso responder, pero no se sentía con ánimos de hacerlo; simplemente la voz de Diana seguía clavada en su mente y no le permitía enfocarse en lo que quería escribir.
Luego de ver su móvil por unos mínutos, decidió cerrar la aplicación sin responder, estaba por poner su móvil en la mesita de noche cuando este comenzó a vibrar. Marina lo levantó y vio quién estaba llamándole; dudó en contestar, pero al final debía hacerlo. Su hija Renata estaba con Esteban, así que no podía darse el lujo de hacer niñerías.
—¿Qué sucede? —dijo Marina secamente. — ¿Sucede algo con Renata?
Esteban se queda callado por un momento, luego se arma de valor y dice:
—Renata está bien... Solo quería hablar contigo.
—Esteban, si Renata está bien, no veo por qué necesites hablar conmigo. —dijo Marina sintiéndose un tanto extrañada.
—Marina... Necesitaba hablar contigo sobre... — Esteban hizo una pausa; no quería ir sobre la idea que ya traía en la cabeza de manera abrupta.
—¿Sobre qué, Esteban? Mira la hora, ya casi es medianoche y mañana debo despertarme temprano; si no me dices lo que quieres decir ya, voy a colgar, tengo sueño, hoy tuve un día largo y estoy cansada.
—¡Marina! Espera, espera... ¡No cuelgues! Es solo que quería hablar contigo de nuestra situación.
Marina quedo sorprendida de lo que por lo que acababa de escuchar.
—¿Nuestra situación? Esteban habla claro, ¿Qué situación? Por si no lo recuerdas, ambos acordamos que todo lo que tuviéramos que hablar sería a través de los abogados, así que no veo a que situación te refieres.
Esteban sabía que esto no sería fácil, pero tampoco podía negar que con este cambio que se había hecho su exmujer, no había más tiempo que perder; ella bien podría llamar la atención de cualquiera y eso, eso simplemente no podía permitírselo.
—Marina, está bien, creo que tienes razón, es tarde y mañana hay colegio con las niñas, será mejor que vayas a descansar pero, antes de eso, solo quería decirte que hoy lucias realmente hermosa y quiero que sepas que si en algún momento necesitas un tiempo para ti, tu me puedes encargar a las niñas sin ningún problema.

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