Entrar Via

La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 183

Capítulo 183: ¿Es por ella?

Tan pronto como Efraín terminó la llamada, recibió una nueva llamada; esta provenía de Yorgos en Grecia.

—Efraín...

—Mi amigo...

—¿Qué sucede? ¿Ya llegaron?

—¡Efectivamente! He conocido al famosísimo Dante Montemayor y a su bellísima esposa.

—¿Cómo los ves?

—Bueno, tú me has encargadoa la mujer, los he estado siguiendo y, honestamente, ella no luce nada feliz.

—Mi tío debió llevarla a la fuerza; vigílala, asegúrate de que no le vaya a poner una mano encima.

—¡Oye! Para eso debo estar muy cerca. ¿Cómo piensas que haré aquello?

—Yorgos, no me digas que te tengo que explicar cómo, solo usa tu imaginación; créeme, esta tarea es muy sencilla.

—¿Acaso me estás insinuando lo que creo que estás haciendo?

—Yo no te insinúo nada, solo te digo que para este caso, hagas uso de lo que sea necesario para cuidarla.

Efraín sabía que su tío había desarrollado cierta debilidad por Florencia, su tía; lo sospechaba desde antes y, con lo sucedido recientemente, sabía que no podía equivocarse, así que tomaría aquella debilidad para lastimarlo. No necesitaba hacer mucho, solo sacudir un poco aquella tambaleante relación.

—No te prometo mucho, pero haré lo que se pueda, ¿ok?

—Eso era lo que quería escuchar; espero pronto poder tener noticias tuyas.

—Así será...

—Y sobre tus servicios, ya sabes que serán muy bien recompensados.

—No me cabe la menor duda.

Tras aquellas palabras, ese par de amigos terminaron la llamada; luego de eso, Efraín se dispuso a ir a descansar; el fin de semana había sido largo y fructífero. Aún no sabía bien qué le depararía el destino con Marina, pero todo apuntaba a que iban por buen camino.

Antes de dormir, recordó revisar su buzón de voz; para su suerte, tenía varios mensajes.

—"¡Cariño! Oye, ya revisamos todo lo relacionado con Chupete y te la puedo llevar el día que gustes; ella te extraña. Espero que ya tengas dónde recibirla".

Efraín escuchó aquel mensaje y fue inevitable que se le dibujara una sonrisa en su rostro; aquella minina lo había acompañado por años y justo ahora que su vida comenzaba a acomodarse, era el momento perfecto para tenerla a su lado.

Luego escucho otro mensaje; este no le dibujó ninguna sonrisa, al contrario, le causó un poco de dolor de cabeza, pues hay cosas del pasado que no se pueden borrar de la nada y es aquí cuando de pronto se llegó a arrepentir de ciertas actitudes.

—"Efraín, mi vida, hace mucho que no me visitas, ¿cuándo podré verte? ¡Te extraño! ¡Extraño nuestras noches juntos! Supe por tu madre que te fuiste a México por una temporada, tal vez... Si tú gustas, puedo ir a visitarte, ¿qué te parece? ¡Anda, cariño! Solo di que sí".

—¿Cómo?

—La mujer de la que guardabas su fotografía era de México, ¿por eso no quieres que nos veamos? ¿Es por ella? ¿Verdad?

Efraín tomó aire; él desconocía por completo que Harper se hubiera dado cuenta de Marina. Ellos no tenían una relación formal; más bien, él nunca tenía una relación formal con alguna de las mujeres con las que salía. Para él solo era sexo casual y ya, pero daba el caso de que muchas de ellas buscaban algo más con él; tal era el caso de la chica en el teléfono.

—Harp, siempre he sido honesto contigo. Lo que sucedía entre tú y yo era algo sin compromisos, ¿lo recuerdas?

—Efraín, no puedes tratarme maravillosamente bien y esperar que no me haga ilusiones. ¿Por qué no me dices la verdad? ¿La estás viendo? ¿Verdad?

Aquellas preguntas estaban incomodando a Efráin, quien honestamente, ahora que estaba comenzando algo con Marina, comenzaba a arrepentirse de su peculiar vida en Nueva York.

—Harper... Tú y yo siempre hemos sido claros: nos vemos cuando podemos, tenemos sexo y nada más; no entiendo por qué ahora me cuestionas o te comportas como si fuésemos algo más formal.

—Efraín, te lo digo nuevamente, no puedes tratarme excelentemente bien; llevarme a cenar, darme flores y detalles solo para decirme que esto es solo sexo casual.

Efraín dejó salir un suspiro de frustración; al llamar a aquella mujer, no esperaba que esta conversación se tornara así de complicada.

—Harper, creo que esta conversación no nos está llevando a nada; por el momento no estoy en Nueva York. Entiendo que te pueda desconcertar lo que hago, pero el hecho de que haga todas esas cosas no es la declaración de una relación formal; si lo hago, es porque valoro a la persona que eres, pero no es una declaración de que somos una pareja formal.

Lamento mucho que mis acciones te hayan confundido; sin embargo, siempre hemos hablado claro y hemos sido sinceros. Cuando tú tienes una relación, yo no me convierto en ningún inconveniente; ante todo, creo que me he portado como un caballero. Espero que entiendas que no estamos en ninguna relación y que lo que ha sucedido entre tú y yo es solo lo que desde un inicio se pactó.

Tras aquellas palabras, Efráin solo pudo escuchar el silencio de una llamada finalizada. Él de verdad esperaba que con aquello, Harper Collins entendiera que el tipo de relación que llevaban no era algo que debía tomar en serio.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Mujer Que Nunca Fui (de Alut)