Capítulo 186: ¿Tiene algo que ver con Madison?
Tras aquel cálido abrazo, Patrik se quedó pensando cómo manejar aquella situación. La única conclusión a la que llegó fue que Adelina no se podía quedar sola, así que si pensaba ir al trabajo, le pondría un escolta para que cuidara de ella; además, claro, ella no llevaba su auto e igualmente tenía que ponerle un chofer.
—¿Por qué no pides un día libre? Te puedes quedar en casa y descansar.
—No, no puedo, debo ir a trabajar, es fin de mes y necesito cerrar varios pendientes. —dijo Lina limpiándose las lágrimas y tratando de aparentar ser fuerte.
—Hmm... bien, pensé que dirías eso, así que le pediré a José que te lleve; él se quedará ahí todo el día y te traerá de regreso a casa a la salida.
—No, no es necesario...
—Sí lo es; por si no recuerdas, no traes auto. De todas maneras, necesitaba ponerte un chofer; de lo contrario, tendrás que pedir un auto y no creo que eso sea lo que quieres, ¿o sí?
—Bu... Bueno, no había pensado en eso, tienes razón...
Patrik se levantó de la cama y dijo:
—Bien, le avisaré a José, te mando su contacto por mensaje; ya solo debes avisarle 15 minutos antes de que bajes, ¿ok? Mientras tanto, yo iré a darme una ducha; debo salir en poco tiempo, así que todo lo que necesites, pídelo a Joseé.
—Gra... Gracias... —dijo Adelina bajando la mirada y mirando hacia las sábanas.
—No tienes nada que agradecer.
—Sí, sí tengo, no me conoces y, para ser honesta, eres la primera persona que me trata de esta manera, claro, sin contar con mi padre.
—Bueno, supongo que son gajes del oficio... —dijo Patrik sin dar más explicaciones.
Luego de ello, Lina solo vio cómo aquel hombre entró a la ducha y se perdió por un tiempo ahí. Ella miró la hora y no tuvo ánimos para levantarse, aunque bien sabía que en breve debía hacerlo, pues aunque su trabajo estaba cerca, no podía confiarse.
Tras varios minutos, finalmente Patrik salió del tocador con toalla enrollada en la cintura. No miró hacia la cama, siguió su rutina tan normal como podía, pues aunque ella estuviera ahí, su vida seguía siendo la misma.
Luego de algunos minutos, el hombre salió de ahí transformado en un hombre serio y formal; llevaba puesto un atractivo traje a la medida color negro que lo hacía verse más imponente de lo que ya era.
—¿Ya estás listo?
—Supongo que sí... —dijo él acomodándose la corbata frente a un espejo.
—Luces bien... —dijo Adelina con calma.
—Te recomendaría que te quedes a descansar, pero será como tú digas.
—Intentaré ir al trabajo.
—José te esperará cuando tú se lo indiques; ya le avisé.
—¡Gracias!
—Bien, pues me tengo que ir; cualquier cosa que necesites, se la pides a José o, en todo caso, me escribes.
—Sí... —Dijo Adelina algo apenada.
Tras aquellas palabras, Patrik salió del penthouse y se dirigió a lo que eran las oficinas del grupo Montemayor. Esto era algo que había estado esperando desde hace años; no esperaba que todo se diera de manera tan fácil. Sabía que él y Efraín tenían una oportunidad, pero no sabía bien cuándo llegaría.
—Señor... —dijo Jones acercándose a Patrik en el estacionamiento.
—¿Cómo va todo? ¿Qué has sabido de Román Forcelledo?
—El hombre está intentando desesperadamente contactar a Dante.
—¿Y? ¿Qué hay de él?
—Nada, al parecer está desconectado...
—Efraín tenía razón, Dante está muy entretenido con su esposa.
—Al parecer había problemas en el paraíso, señor.
—De paraíso no creo que hubiera algo.
—Pues para el señor Montemayor yo creo que sí.
—¿Qué dijo Yorgos?
—El hombre está siguiendo a la pareja desde cerca.
¿Qué vamos a hacer ahora que entremos al grupo Montemayor?
—Bueno, como nuestra primera tarea, revisaremos personalmente los estados financieros, los balances generales y cosas de esas; quiero que busques indicios. Sé bien que ahí podemos encontrar ciertas "anomalías"; sabes bien a qué me refiero, ¿verdad?
—Sí, Patrik, lo sé muy bien, llevamos años esperando esto.
—Gracias, Jones, sé que es difícil para ti, pero, de verdad, te lo agradezco.
—No tienes de qué agradecerme, esa familia va a caer, cueste lo que cueste.
—Otra cosa, quiero que me investigues a alguien.
—¿A quién?
—Si encuentras algo de interés, avísame...
—No te preocupes, seguro Jones encontrará algo.
—Bien, espero que te sea de utilidad la información que encuentres.
—Créeme, lo será... Por cierto, ¿cómo te fue con la señorita Salas?
—Bien, muy bien, muero de ganas por darle las buenas noticias. Estoy completamente seguro de que ella se alegrará.
—Ya lo creo, te cargas una sonrisa de oreja a oreja.
Efraín sonrió con algo de complicidad.
—¿De verdad se me nota tanto?
—Sí... —dijo Patrik tomando un sorbo de café.
—Ahora que lo veo, tứ tambiến te notas diferente de cuando aquí tomas café directamente.
—¿Cómo? —dijo Patrik viendo la taza de café en su mano.
—Tú normalmente no tomas café negro, te gusta tomarlo con leche; es una práctica algo rara, pero llevamos años juntos, te conozco y puedo darme cuenta de que algo sucede.
—Tienes razón, pero no les des importancia, solo son cosas personales; ya pasará.
—¿Tiene algo que ver con Madison?
—No, no, claro que no... Es algo sin importancia.
—¿De verdad? No parece... Pero, mejor, enfoquémonos en el trabajo.
—Bien, comprendo, no quieres hablar del tema...
—Solo no quiero que mi primer día aquí, mis temas personales sean prioridad.
—Bueno, sabes que cualquier cosa, puedes hablarla conmigo, ¿verdad?
—Sí, no te preocupes, lo mejor será que llames a la señorita Salas.
—Bien, vamos a trabajar. —dijo Efraín caminando hacia la salida de su oficina.
Alut Author Estimadas lectoras y lectores Este par de amigos tiene varios planes para los Montemayor, ¿creen que estos no pasen a traer a Marina y Lina?

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