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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 188

Capítulo 188: Debemos hacerlo por las niñas Luego de unos minutos, Esteban, Marina y las niñas salieron rumbo al colegio; Marina no iba muy a gusto con la situación. Mientras estuvieron casados, ella y Esteban en pocas ocasiones habían hecho ese tipo de cosas y, cuando lo hacían, era por causas de fuerza mayor.

Ver ahora a Esteban dispuestoa compartir el auto con ella, ver cómo le abría la puerta del copiloto y la ayudaba a subir, le resultaba totalmente nuevo e irónico.

El viaje fue silencioso e incómodo, al menos para ella, pues este tipo de situaciones no se las esperaba, menos cuando acababa de aceptar iniciar una relación con Efrapin.

Marina sentía que si Efraín se enteraba de lo que estaba sucediendo, no lo tomaría a bien, puesto que con ello dejaba claro que no había cerrado aquella puerta, aunque no fuera como lo pintaba la escena.

Una vez fuera de la institución, ella, las niñas y Esteban descendieron de su elegante camioneta y se dirigieron a la entrada del colegio. Algunas miradas de curiosos no pasaron desapercibidas, pero aquello a Esteban no le importó. El hombre caminaba orgulloso y erguido, como si quisiera que todo el mundo viera que iba acompañado de una bella mujer.

Marina, por su lado, solo esperaba a que las niñas entraran al colegio para salir huyendo de aquella escena un tanto incómoda.

—Bueno, mi cielo, te dejo, que tengas un excelente día... —dijo Marina a Diana mientras la abrazaba y le daba un beso en la mejilla.

Luego se acercó a Renata y le dijo:

—Cariño, ten, no comiste nada en el camino, pero te preparé este lunch para que lo comas cuando tengas hambre.

Tras aquellas palabras, la abrazó y le dio un beso en la mejilla. Curiosamente, Marina esperaba que Renata se mostrara renuente, pero no; aceptó el beso y el abrazo con gusto, además de que al entregarle una lonchera, aquella niña había dibujado una sonrisa discreta.

Marina vio cómo Esteban se despedía de ambas hijas; aquello debía parecer una escena encantadora. En otro tiempo eso podría haber sido, pero ahora, la escena solo quería que terminara.

Ella sabía que había pasado poco tiempo; no obstante, Esteban no podía simplemente decir que Lorena ya no estaba con él y ahora comportarse de esa manera buscando empatía, no cuando él había provocado un gran caos en su vida.

Luego de ver que las niñas entraban al colegio con unas bellas sonrisas dibujadas en el rostro, se aferró al asa de su bolso y comenzó a caminar para alejarse de Esteban.

—Marina... —Escucho pronunciar a Esteban su nombre.

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