Capítulo 218: Esteban quiere una nueva oportunidad
Marina recibió al abogado que había llevado todo el tema de su divorcio; el hombre reconoció que la separación había sido demasiado sencilla y, tras lo que Marina le contó, se percató de que esto podía escalar a un nivel más alto.
—Marina, la situación es algo complicada. Es verdad que Esteban renunció a la custodia y que negociaron el hecho de que él podía ver a sus hijas los fines de semana, pero este hombre está jugando a seguir influyendo en tu vida, ¿por qué no me habías buscado antes?
—Licenciado Martínez, la verdad es que todo ha sido muy rápido, usted sabe, lo de mi accidente, luego tengo las reacciones de mis hijas... —dijo Marina haciendo una pausa breve. —Créame, solo busco una manera de poner un freno, en primer lugar a la nueva mujer de mi exmarido. No tengo pruebas, pero con lo que veo en la actitud de mi hija, no puedo negar que ella está influyendo en la actitud de Renata.
—Entiendo, mira, voy a buscar una manera de que podamos frenar eso, pero debes saber que debemos mediar con Esteban. Tu exmarido es quien debe primero aceptar que hay un problema ahí y, si no se ve alguna mejoría, debemos buscar las atenuantes para tramitar algo más.
¿Me explico? Tu exmarido no es cualquier personaje; tanto él como su padre tienen muchas influencias. Yo puedo enfrentarlos, pero no será una situación cómoda; lo mejor es la mediación.
—dijo el hombre, tratando de hablar lo más claro posible.
—¡Lo sé! Sé bien quién es mi exmarido y su padre; no obstante, por el bien de mis hijas, no puedo tener miedo, no cuando veo que ambas son una bomba de tiempo.
—Te he dado la recomendación como abogado; ahora te voy a dar la recomendación como conocido de tu padre. Sería bueno que tanto tú como tus niñas tomaran terapia; créeme, lo que han vivido no es algo que fácilmente vayas a superar, ni tú ni ellas; deberías pensarlo.
—¡Gracias! Sí, ya estoy pensando en hacerlo; alguien más también me lo recomendó, más después de lo que ocurrió con Renata y Diana.
—No esperes a que esto escale más, porque conociendo a Esteban, este podría aprovechar esta inestabilidad que, si bien él fue quien la provocó, me ha tocado ver que pueden voltearla en contra de la madre.
Tras una larga charla, Marina despidió al licenciado Martínez y recibió a Ofelia, quien llevaba algunas cosas de Renata, algunas de ella y otras tantas de Diana.
—Ofelia... —dijo Marina con un nudo en la garganta.
—Señora... —Dijo Ofelia viendo la cara de susto de Marina. —¿Cómo esta?
—Bien, Ofelia, bien, ¿trajiste lo que te pedí?
—Traté de traer lo que más pude. Señora, el señor Montemayor fue a casa y estaba hecho una fiera. —
dijo Ofelia algo preocupada.
—¿Qué te dijo?
—Buscaba a sus hijas; yo le dije que no sabía dónde había ido usted.
—Sí, me llamó y bueno, después de una llamada como la de él, puedo decir que estoy bien. De verdad, Ofe, no sé qué haría sin ti.
219 —¡Ay, señora! Tranquila, todo va a estar bien; mientras haga las cosas por el bien de sus niñas, todo estará bien. Ahora dígame, ¿Cómo fue que consiguió esta maravillosa casa?
—jAy, Ofe! Un amigo me ayudó. —dijo Marina con una sonrisa diminuta dibujada en el rostro.
—¿Será ese amigo que ha ido una que otra vez a buscarla a la casa?
—jOfe!

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