Entrar Via

La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 222

Capítulo 222: No siempre compras una casa

Aquí no había escoltas, seguridad en la entrada del portón, aquí no había cámaras instaladas por toda la casa; este era el hogar normal de una familia normal.

—¡Marina! ¡Por Dios! ¡Abre la puerta! —se escuchó la voz desesperada de Lina.

Aquello le devolvió el alma a la pobre mujer, pues sus miedos se disiparon en un abrir y cerrar de ojos.

Sin pensarlo más, abrió la puerta y se topó con la enorme silueta de Patrik sosteniendo bolsas con comestibles y Lina con cosas para cenar.

—¡Dios, mujer, déjanos pasar! —¿Qué, no ves que venimos con las manos llenas? —dijo Lina, pasando como perro por su casa.

Marina observó a la pareja y no comprendió por qué ellos dos veníanjuntos, pero al momento prefirió no ahondar mucho en el tema.

—Patrik, ¿qué haces ahí fuera? Cariño, deja tanta cortesía y pasa... —dijo Lina en un tono un poco extraño.

—¿Cariño? —dijo Marina, ahora sí no guardándose lo que pensaba.

—Sí, bueno, así le digo a todo mundo... —dijo Lina de lo más quitada de la pena. —Efraín, veo que aún no llega. Hace rato me habló y dijo que te habías mudado, ipor fin, cariño! ¡Por fin! ¡Corazón, te felicito, es un gran paso para la humanidad! —dijo Lina con su acostumbrada loquera.

—¡Gracias! —apenas pudo decir Marina, pues fue estrujada por su hermana.

Lina la soltó y miró; luego sonrió.

—Trajimos algunas cosas para tu despensa; seguro no tienes nada; además, pasamos por un delicioso puesto de tacos, grasientos tacos. —dijo Lina mirando a Patrik y haciendo ojos pequeños.

—Señorita Salas, un gusto verla nuevamente.

—¡Hola, señor Stuart! ¿Cómo esta?

—Cariño, dile Patrik, P—A—T—R—I—K—dijo Lina con toda la confianza del mundo. —Ya es como de la familia.

Aquella joven mujer se notaba tan en confianza que Lina no tardó en darse cuenta de que algo sucedía entre ellos dos.

—Señor Stuart, perdone a mi alocada e igualada hermana, ella es así. —dijo Marina algo avergonzada.

—No se preocupe, señorita Salas, he tenido tiempo suficiente para conocerla y sé que ella es así, como usted dice: "igualada".

—¡Ey! No soy igualada, solo no pierdo tiempo en cortesías. Oye, voy a la cocina; llevaremos los comestibles ahí y sacaré algunos platos y vasos que compramos para que cenemos. Supongo que las monstruas están aquí, ¿verdad?

Marina observó a su hermanita y no pudo sentirse mejor; ella siempre tenía la capacidad de hacerla sentir como en casa. Desde niña, Adelina Salas siempre había sido la única que la hacía sentir así; la hacía sentir realmente como parte de la familia.

—Lina... —dijo Marina mirando con cariño a su hermanita, a quien, honestamente, veía y sentía como si aún tratara con la niña de cinco años o diez años que la acompañaba en sus aventuras.

—Dime, cariño, ¿qué sucede?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Mujer Que Nunca Fui (de Alut)