Capítulo 226: Debo ir a buscar un buen vestido.
Adelina y Patrik, al salir de casa de Marina, subieron al auto y no dijeron nada. Lina regresó a su estado normal, se quedó callada todo el camino e incluso se quedó dormida, al menos hasta que sintió que el auto se detuvo.
—¿Adelina? Despierta, ya llegamos a casa...
Adelina comenzó a despertar; aquella frase sonaba rara. Esa no era su casa; llevaba casi una semana viviendo en casa de Patrik y no era que fuese desagradecida, era que, por obvias razones, esa casa le era totalmente ajena.
—¿Casa? Esta es tu casa... Suena raro cuando lo dices como si viviéramos juntos.
—Bueno, por el momento compartimos esta casa, así que es como si fuese también tu casa.
—Hmm... Discúlpame, debes pensar que soy una perra desagradecida...
—¿Qué te sucede? Desde que salimos de casa de tu hermana no has dicho nada y ahora, lo que acabas de decir, me deja claro que traes algo.
—No, nada, estoy cansada, solo quiero tomar un baño e irme a la cama. —¿Vas a trabajar en tu estudio? —preguntó como parte de la rutina.
—Sí, un poco, bien, tomaré un baño y me voy a dormir. No deberías trasnochar; ya es tarde. —dijo Lina mirando su reloj.
—Solo revisaré unos mails y me voy a dormir.
—Ok... —dijo Lina subiendo las escaleras hacia la recamara.
Patrik no entendía por qué de momento Adelina había cambiado su semblante de alegre y entusiasta a uno totalmente apagado. Pensó que, en definitiva, ella era una mujer completamente extraña y difícil de comprender; no iba a hurgar en su cabeza; ya bastante tenía con tenerla ahí como para meterse más.
Tras aquella conclusión, el hombre fue a su estudio, se sirvió un trago y comenzó a revisar sus mails; varios de ellos merecían su atención, ya que, tal como lo había estado pensando, el tener acceso a la sección financiera del grupo Montemayor le estaba permitiendo hurgar en cosas que nunca hubiera podido.
Luego de aquello, Patrik se topó con el informe correspondiente al famoso Alessandro Velez; ahí se dio cuenta de algo: el hombre se casaría el fin de semana; al parecer, la futura esposa había decidido acelerar la boda; todo apuntaba a un posible embarazo.
Hasta aquí fue donde él se percató de qué era lo que podía estar sucediendo con Adelina Salas, pues el anuncio acababa de salir y la agencia donde ella trabajaba era la encargada de difundir la primicia.
Patrik, por alguna extraña razón, se sintió incómodo al pensar que Adelina sintiera algo por el hombre que la había ido a buscar y hostigar en su apartamento.
—Patrik, Patrik, deja de poner atención a cosas sin importancia... —dijo en voz alta como si se estuviera auto regañando.
Luego de aquellas palabras, hizo de lado el informe de Alessandro, jurando revisarlo cuando tuviera tiempo. Tras aquello, el hombre se enfocó en su trabajo y cuando vio, ya era medianoche, así que se levantó y fue hacia la habitación; al entrar, se topó con Adelina completamente dormida.
No pudo más atención y se fue al tocador, se dio un baño y salió a ponerse la pijama; luego se recostó y se quedó pensando que era extraño, pero ya no se le hacía incómodo compartir su cama con aquella mujer.
Patrik no era ningún santo, solía tener mujeres tanto como Efraín, aunque su estilo era más discreto; él normalmente no toleraba que sus compañeras se quedaran con él a pasar la noche y justo ahora que compartía la cama con una mujer sin interés íntimo, no le parecía tan malo.
Patrik meditaba la situación cuando de pronto Lina se giró y colocó su brazo sobre su pecho desnudo.
Aquel acto ya se había hecho una costumbre, así que no dijo nada, solo miró a la mujer que se había acercado y lo había abrazado.
—¿Puedes apagar la luz? —se escuchó la voz somnolienta de Adelina.
Todo apuntaba a que estaba soñando, pues la luz no estaba encendida y ella tenía los ojos completamente cerrados.
—Duerme, ya apaga la luz.
—Gracias... —dijo ella acomodándose muy cerca de su pecho.
—Adelina... —pronunció Patrik tragando saliva.
El hombre tenía puestos los ojos en aquel bello rostro relajado y sin maquillaje. Él no le había puesto atención, pero aquella mujer, con o sin maquillaje, era bella, muy bella, aunado a que, con la poca convivencia que llevaban, se percataba de que era una chica normal, con una vida y problemas normales; no era alguien que buscase aprovecharse de su situación.
Patrik, por alguna extraña razón, la rodeó con un brazo y, por primera vez, no rechazó su abrazo; al contrario, atrajo hacia él el delgado cuerpo de la joven.
Adelina se acomodó en su brazo y curiosamente encontró el acomodo perfecto que la hizo quedarse completamente dormida.
Patrik observaba el rostro de la joven mujer; sus ojos estaban completamente sellados, su semblante era apacible, ya no se veía tan conflictuado como el de hace unas horas. Sus labios, por un momento, le resultaron apetecibles, ¿por qué? No lo sabía, pero se sentía tentado a morderlos, tomarlos y no soltarlos hasta dejarlos completamente devorados.
El hombre solo cerró los ojos y esperó a que el sueño se llevase ese absurdo deseo que hubiera despertado su alocada compañera de cama.
A la mañana siguiente, Patrik se había quedado completamente dormido; cuando abrió los ojos, fue porque la casa estaba invadida de un delicioso aroma a café y algo más que no supo qué era.
Al principio creyó que era un sueño; luego reaccionó y se dio cuenta de que la mujer que dormía en sus brazos ya no estaba ahí.
Rápidamente se incorporó, pues vio la hora y ya eran las cinco de la mañana y toda su rutina se había retrasado.
—Es algo complicado...
—¿Salías con él? Lo puedes decir; como dije, no es por juzgar, solo quiero entender tu dilema.
—Cuando Marina tuvo su accidente, él fue el médico que atendió a mi hermana; honestamente, pasé ahí mes y medio. Bueno, pues, no soy ciega y el hombre me gustó; yo no sabía que él estaba comprometido, lo supe hasta que mi hermana salió y habíamos planeado una salida de fin de semana juntos.
—¿Qué sucedió? ¿Te descubrió su prometida?
—No, no, simplemente él se regresó y no dio muchas explicaciones; yo, queriendo parecer comprometida con lo que sea que tuviéramos, regresé y me topé con que este hombre no era cualquier personaje: es hijo del dueño del hospital, es excelente médico, pero solo trabaja por hobby, está comprometido y supongo que la mujer con la que se va a casar es de su mismo círculo.
—Ya veo... Pero seguías con él hasta hace días...
—Eso fue una estupidez que permití y de la que me arrepiento de todo corazón.
—¿Por qué dices eso?
—Porque accedí a verme con él solo por sexo... — dijo Adelina en completa confianza hacia Patrik.
—Bueno, eso complica un poco las cosas para el fin de semana, ¿no lo crees?
—Sí, por esa razón puse todo de mi parte para que no me enviaran, pero mi jefa insiste en que soy la única que puede cubrir ese evento.
—Hmm... Ya veo, por eso estabas tan pensativa anoche.
—Sí, pero bueno, son gajes del oficio, no tengo otra opción más que ir, ver que todo salga bien y poner mi mejor cara, ¿no lo crees?
—Si no quieres ir, no deberías ir.
—Bueno, mi querido Patrik, a veces, los simples mortales como yo no tenemos opción que hacer lo que no queremos.
—Difiero en eso, pero no puedo hacerte cambiar de opinión.
—No, no te preocupes, ya veré qué haré, siempre lo hago, así que hoy debo ir a buscar un buen vestido para asistir a esa grandiosa boda. —dijo Adelina con ironía. —Ahora desayuna o se va a enfriar y me esmeré mucho en mi delicioso desayuno.
Alut Author Estimadas lectoras y lectores ¿Qué dicen de este par? ¿Creen que lo que va a ir a presenciar Adelina sea lago normal o hay gato encerrado?

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