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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 231

Capítulo 231: ¿Te gusta lo que ves?

Lina despertó tras un par de horas. Su cuerpo dolía; cerró los ojos y apretó los labios al pensar en todo lo que acababa de suceder.

Se encontraba completamente desnuda; su piel, cada pedazo de ella, olía a él. Tragó saliva al sentir cómo el brazo de Patrik la tenía bien sujeta de la cintura.

Sus mejillas se pusieron calientes al sentir cómo él comenzó a mover su palma más debajo de su ombligo. ¡Estaba despierto! ¡Él estaba despierto!

Por un momento dudó en voltear averlo; los nervios incrementaron cuando sintió cómo se acercó y besó su espalda desnuda. Al hacerlo, pudo sentir otras partes del cuerpo que dejaban más que claro que estaba despierto.

Ella no lo dijo en su momento, pero notó que él tenía una cierta afición por su lunar; lo notó porque en varios momentos sintió cómo él lo acariciaba y lo dibujaba con la punta de sus dedos. Incluso en una de tantas posiciones, sintió cómo él lamía su espalda, poniendo principal atención en esa zona.

—¿Estás despierta? —dijo él con voz algo ronca.

Lina apretó los ojos; sentía que no tenía cara para verlo, menos cuando este le había visto hasta la conciencia.

—¿Adelina? —volvió a preguntar aquel hombre.

—Mande... —dijo ella sin volteara verlo.

—Supongo que estás despierta. —dijo Patrik y tras aquello la giró, dejándola debajo de él.

—Mírame... —Ordenó mientras abría sus piernas y se acercaba peligrosamente hacia su entrada.

Ella, al ver sus intenciones, sintió una contracción en su vientre, sus mejillas se tiñeron de color melocotón, sus piernas temblaban; sabía lo que este hombre quería y no era capaz de decirle que no.

—¿Acaso no se cansa, señor Stuart?

Patrik la miró y sonrió con malicia.

—Podría estar así por largo rato. —dijo y luego atrapó sus labios de un modo que dejaba claro que esto estaba lejos de terminar.

Aquella joven mujer estaba a merced de lo que él quisiera hacerle y, por cómo se veían las cosas, no le molestaba en lo absoluto.

Ella, por dentro, al momento en que despertó, creyó que se toparía con el frío Patrik, que le diría que había sido un error, que la borrachera lo llevó a actuar de esa manera y le pediría que se fuese de su apartamento.

Ella esperaba lo peor, estaba preparada para poner su mejor cara, fingir desinterés, pero esto, estar viendo esto, estar sintiendo cómo él se clavaba en lo más profundo de su ser, no era algo para lo que se hubiese mentalizado.

—Adelina... —susurró a su oído.

Ella no pensaba con claridad; creía que estaba escuchando cosas.

—Adelina... —Pronuncio Patrik nuevamente, haciéndola girar para verlo a los ojos.

—¿Qué? —apenas pudo pronunciar ella, mientras tragaba saliva.

—Esto no es un juego... ¿Lo entiendes, verdad? — dijo Patrik mirándola con seriedad.

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