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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 234

Capítulo 234: Si que eres impaciente...

Lina terminó su delicioso pan; no sabía de dónde había conseguido aquellas exquisiteces, pero, en definitiva, si le volvía a preguntar, seguro que pediría dos de cada uno.

—Bien, ¿terminaste? —dijo Patrik acercándose a ella.

—Sí, ¿acaso tú no piensas desayunar?

—Yo tomé café y puedo comer fruta en el avión.

—¿A... ¿A dónde piensas llevarme?

—Eres una mujer muy curiosa, ya verás. Anda, vamos a ponernos algo para salir, que el avión ya nos debe estar esperando. —dijo Patrik mientras recorría todo su cuerpo con la mirada.

Lina definitivamente se sentía muy jodida, sí, no podía negarlo; cuando conoció a Patrik, se sintió hipnotizada por aquellos bellísimos ojos azul grisáceo que poseía, pero su carácter poco a poco la fue desilusionando.

Ahora que había ocurrido lo que había ocurrido, esa mirada ya no le parecía tan fría; por dentro se preguntaba si esta era la mirada que siempre usaba.

Entonces, ¿qué era lo que pensaba de ella desde que la vio?

Lina debió quedarse pasmada, pues cuando sintió, Patrik ya la había cargado y la llevaba escaleras arriba. Tragó saliva al momento en que su nariz se inundó de su delicioso aroma masculino a menta, cítricos y madera; aquello era como el sabor de sus besos.

Patrik algo tenía, porque hasta anoche cuando se besaron por primera vez, aquellos besos sabían a gloria y no solo sabían, eran el camino a la gloria.

—Veo que te has quedado sin palabras. —dijo él mientras la miraba con atención.

Lina sintió cómo sus mejillas se pusieron coloradas y no era por nada, pero su centro le envió una punzada de excitación. Si lo miraba bien, solo llevaba puesta aquella camisa de seda; nada impedía que este hombre se clavara dentro, muy dentro de ella.

—¿Adelina?

Ella salió de su ensueño y apenas pudo responder.

—¿Mande?

—Te decía que te has quedado sin palabras, algo poco usual en ti.

—¿Alguna vez te han dicho que tienes una mirada algo intimidante?

Patrik sonrió y esa sonrisa hizo que ella sintiera que su alma se separara del cuerpo.

—Todo el tiempo... ¿Eso es bueno o malo?

—Bueno... Creo que a mí me gusta tu mirada. —dijo Lina sin pensar.

Patrik la observó y dijo:

—Eres la primera persona que me hace un cumplido por ella.

—¿De verdad? Debes estar mintiendo, tienes unos muy bellos ojos azules. Eso es lo primero que me gustó de ti.

—¿Así que te gusto?

—Patrik, creo que si estoy aquí y así, es porque me gustas, ¿no lo crees?

—No lo sé, ¿qué tal si hay otras cosas que te gustan de mí?

Lina entendió por dónde iba y se sonrojó; este hombre sabía lo que tenía y dónde lo tenía. Sabía lo que era y no debía andarlo presumiendo; este era su supuesto pez, jqué equivocada estaba!

—Llegamos... y yo me pregunto, ¿a dónde va todo el pan que te has comido?

—¿Por qué preguntas eso?

—No pesas nada, eres muy ligera... —dijo nuevamente, recorriendo su cuerpo con la mirada.

—Me gustan tus piernas y ese lugar peculiar que tienes en la espalda.

—Lo he notado.

Patrik no admitiría que desde que vio aquello, no había podido dejar de pensar en él. Tal como Lina pensaba, aquellos ojos fríos que no podían expresar otra cosa ocultaban las verdaderas emociones de aquel hombre, ya que algunas noches se imaginó besando aquel lunar, tocando aquellas piernas y poseyendo aquellos carnosos labios. Ahora que lo había hecho, sabía que no podría dejarlos ir tan fácilmente.

—Bien, ponte algo cómodo; el vuelo será de unas 5 horas.

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