Capítulo 239: ¿Ya piensas decirme qué sucede?
Lina escuchaba todas y cada una de las palabras y solo sentía como si el corazón se le fuera a salir debido a los intensos latidos.
—Patrik, dijiste que te casaste, ¿por qué hablas en tiempo pasado?
—Bueno, la razón es muy sencilla, ya no estoy casado, me divorcié cuando tenía 20 años, casi me costó la mitad de la fortuna familiar y, honestamente, ese capítulo en mi vida fue muy oscuro. Fui acusado por mi exesposa de violencia doméstica; ella quería una enorme indemnización por violencia, maltrato y muchas cosas más. —dijo Patrik, lleno de conflicto al recordar ese tiempo.
—¿Qué hiciste?
—Yo, no mucho, solo se lo dejé a mi abogado y Jones se encargarán. En esa época no estaba en condiciones de hacer algo por mi cuenta.
—¿Qué sucedió después?
—Bueno, al final Jones se hizo cargo; ella firmó el divorcio sin pedir ya nada, lo que quería era mantenerse lejos de mí y, bueno, el tiempo pasó y ahora estamos aquí.
—Agradezco que me lo hayas dicho, pero ¿por qué quisiste contarme eso?
—Así como tú me confiaste lo que tenías con ese tal Vélez, yo quise que supieras mi pasado.
Lina veía a aquel hombre y no sabía cómo interpretar todas esas atenciones. El hombre podría tener a cualquier modelo de pasarela babeando por él, ¿Por qué había puesto sus ojos en ella?
—Patrik, ¿Por qué yo? ¿Por qué haces todo esto por mí? Lo agradezco y, créeme, en mi vida había vivido algo como esto, pero, debo ser honesta, siento como si estuviera en un sueño, uno del que sonara la alarma y se esfumara.
Patrik tomó su mano y la pellizcó; ella puso cara de sorpresa y susto.
—¿Qué... ¿Qué haces?
—Te muestro que no se trata de un sueño; este tipo de cosas pasan y pasan cuando menos las esperas.
—dijo Patrik, tomando su mano para besarla. — ¿Sabes? Hace mucho tiempo que no me sucedía esto...
—¿qué?
—Que alguien me gustara tanto como tú...
—¡Dios! Seguro debes tener diversas mujeres:
hermosas, de tu status, de tu círculo social. Seamos honestos, yo no encajo en algún espacio de tu vida, ¿Cómo podría gustarte?
—¿Por qué te menosprecias tanto? Desde que te he visto, siempre haces referencia a que no eres alguien que se miraría dos veces, ¿por qué lo haces?
Lina sintió la mirada de Patrik y no supo o no quiso responder.
—Mejor cambiemos de tema...
—No, quiero escucharlo, quiero saber por qué te es difícil aceptar que me interesas, que no quiero solo el acostón y ya.
—¡Porque sí, Patrik! Mírate, no eres de mi mundo.
Digo, Efraín es mi amigo, pero el que tu amigo coincida con ser mi amigo no nos da nada en común. Yo me he preocupado por cómo pagaré la renta, por no perder mi empleo, por el trabajo y mi cortisol elevado, mientras que tú, bueno, seguro debes tener otro tipo de preocupaciones.
La pareja platicaba sobre las diferencias que ella notaba entre ellos, cuando una bella mujer se acercó a la mesa.
—¿Patrik? ¿Patrik Stewart? ¿Eres tú?
Patrik volteó a verla y ahí estaba, Harper Collins, una vieja pareja de Efráin Forcelledo.
—¿Cómo estás, cariño? —dijo la mujer, remarcando la mucha confianza que existía y mirando de reojo a la mujer que acompañaba al mejor amigo de su pareja.
—Adelina, disculpa a Harper, ella es...
—Entiendo... Ella es pareja de Efraín.
—No, no lo es... Bueno, Efraín no ha sido una persona muy casta, pero, dejando todo eso de lado, él y ella, bueno, sí han salido, pero no son una pareja.
—Ella se notaba muy en confianza, incluso hasta contigo. —dijo Lina sintiendo el estómago algo revuelto ante la conjetura a la que había llegado.
—Adelina, no quiero que te quedes con una mala conclusión sobre Efraín. Sí, debo reconocer que la vida de Efraín no es ejemplar, pero, ahora que tu hermana apareció en su vida, él luce diferente y actúa diferente.
—Patrik, por favor, no trates de arreglar las cosas.
Mira, me encanta la salida, pero creo que estoy muerta de cansancio; vamos a tu casa, por favor.
Patrik entendió que no era un buen momento para dar explicaciones, así que ya no dijo más y juntos fueron a buscar su auto. Él entendió que lo mejor que podía hacer era no poner tanto énfasis en aquella mujer.
Lina, por su lado, se debatía en si decir o no lo que había visto a su hermana; ella venía saliendo de un divorcio, no podía permitir que le vieran la cara nuevamente.
—¿En qué piensas? —preguntó Patrik poniendo principal atención.
—En nada, vamos a casa...
Patrik sonrió, aunque sabía que esa mujer tenía algo y eso tenía que ver con la inoportuna aparición de Harper. El viaje camino a casa fue silencioso; ella iba perdida en sus cosas y él también llevaba algunas ideas en la cabeza.
Tan pronto como ambos cruzaron la puerta, Patrik acorraló a Lina contra la pared y dijo:
—¿Ya piensas decirme qué sucede?

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