Capítulo 242: Una Buena familia como la de antes
Marina observó la mano de Esteban y, lejos de darle un poco de confort y tranquilidad, aquella acción le produjo cierta incomodidad, pues esas manos ella tenía claro que tocaban las manos de otra mujer. El tema eran sus hijas, pero, inevitablemente, las imágenes de varias cosas sucedidas en meses pasados se le vinieron a la mente, así que rápidamente retiró esta y dijo:
—Programaré una cita con el terapeuta; cuando la tenga, te avisaré para que vayamos juntos. ¿Estás de acuerdo? —dijo Marina tratando de sonar calmad.
—Sí, lo que tú decidas para las niñas está bien. — dijo Esteban con una tranquilidad arrolladora.
Marina no cabía en el asombro. Hace tan solo un par de días, este hombre había explotado por teléfono, le había gritado e incluso le había amenazado con quitarle la custodia de sus hijas, todo por el hecho de que ella y sus hijas ya no estaban en la mansión Montemayor. ¿Cómo venía a comportarse así en este momento?
—Esteban, tú traes algo, ¿qué sucede? ¿Por qué estás tan complaciente? —preguntó Marina, ya no aguantando la intriga.
Esteban tomó aire, apretó un poco los labios y regresó su mano a su lado. Para ese punto, el mesero llegó con su café y, tras darle un sorbo a este, la miró a los ojos y dijo:
—He estado pensando mucho en todo lo que ha sucedido...
El hombre tuvo que hacer una pausa, ya que no encontraba las palabras correctas para plantearle lo que pensaba.
—¿Lo que sucedió? ¿De qué hablas? —preguntó Marina, intrigada.
—Marina, en todo esto, de lo que hice, de cómo lo hice y de todas las repercusiones que trajo en nuestras vidas y las de nuestras hijas.
Aquella declaración dejó en blanco a Marina; ella iba preparada para una escena de su exmarido, iba preparada para enfrentarlo con dolorosos reclamos, no iba preparada para el Esteban calmado, condescendiente y tranquilo.
—Esteban, perdóname, pero no estoy comprendiendo lo que dices. Si te soy honesta, venía preparada para una pelea en donde seguramente me reprocharías lo mala madre que he sido. No venía preparada para que aceptaras todo lo que digo; suena raro, pero tu actitud me incomoda.
—Marina, debo decirte algo que ya he dicho con anterioridad. Lo mio con Lorena no funcionó y, al final, cada uno volvió a tomar su camino. Sé perfectamente bien que es pretencioso de mi parte venir y decirte que ya se acabó y que quiero que...
Marina levantó una mano y lo detuvo antes de que pudiera decir lo que pensaba.
—¡No! ¡Ni se te ocurra decirlo! —dijo Marina sintiendo como una oleada de calor la invadía.
Esteban, únicamente acepté esta reunión en un territorio neutral por nuestras hijas, no porque esté interesada en ti o en que volvamos.
Sé que llevamos casi ocho meses separados, pero, aunque sea poco tiempo, ¿Cómo demonios vas a venir a borrar todo lo que tus hijas y yo hemos tenido que pasar? Porque, según tú, no eras feliz con lo que teníamos.
Perdóname, pero te voy a dejar clara una cosa: ya tuve bastante de ti, de tu padre, de Lorena y de todos. —dijo Marina sintiendo que se le quería quebrar la voz.
En este momento, múltiples recuerdos de lo que había estado sucediendo durante estos casi 8 meses comenzaron a inundar su mente.
¿Acaso crees que soy un cachorrito que cuando quieres vienes, lo cargas, lo acaricias y cuando ya no quieres lo dejas por ahí? No, Esteban, definitivamente no, tú me dejaste, hiciste hasta lo imposible porque aceptara el divorcio, ¿Por qué ahora vienes a insistir con lo mismo? —dijo Marina sintiendo que el estómago se le revolvía de la impresión.
Esteban sabía que el camino a regresar con ella no sería fácil, pero no iba a quitar el dedo del renglón.
Entendía perfectamente bien que, mientras sus hijas tuvieran sus rencillas, ella lo buscaría y pediría ayuda, así que, por el momento, no le quedó más que asentir y no discutir nada más.
Marian había estado enamorada de él por años; ella no podía venir a cambiar eso en unos cuantos meses. Esteban era sabedor de que no debía presionarla; solita iba a regresar con él tan pronto se diera cuenta de que podían formar una buena familia como la de antes.

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