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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 243

Capítulo 243: Peso en la maleta.

Efraín se sentía agotado; hoy había sido uno de esos días en donde se arrepentía de haber vuelto а México.

Si tenía que ser honesto, él creía que las cosas con Marina iban bien; no obstante, se estaba topando con dos pequeños inconvenientes a los que no les había puesto la suficiente atención y que el no hacerlo le estaba causando algunos problemas en ese momento.

—¿Qué tienes? —preguntó Soraya al tiempo que le entregaba un trago.

—Nada... Es solo trabajo... —dijo Efraín quitándose los lentes.

Soraya lo miró y entendió que no, que este hombre no estaba bien, pero fingió no haberse dado cuenta.

—¿Acaso estás así por tu tío? El hombre va a tardar en regresar; seguro anda buscando a tu tía hasta por debajo de las piedras.

—Soraya...

—¿Qué sucede, cariñо?

—En ocasiones, ¿no te dan ganas de mandar todo al demonio e irte lejos?

—Hmm... ¡Claro, cariño! Todo el tiempo, pero la verdad es que a mí me gustaría más regresar a la época en donde estudiaba el high school y todo eran fiestas.En aquellas épocas; tener buenas notas era lo único más preocupante, ¿no lo crees?

—Yo no tengo buenos recuerdos de esa época; la verdad es que en ese entonces no era nadie y dependía del apoyo familiar que mi querido tío me daba.

—Sé perfecto de qué estás hablando. Ha pasado mucho tiempo de aquello, ¿por qué no dejas atrás todo eso y te enfocas en el presente? —preguntó la mujer sentándose a su lado.

—Porque he vivido toda mi vida esperando este momento.

—Cariño, me dices que tu princesita adorada está libre; deberías dejar todo e irte lejos con ella. Un nuevo comienzo, en otro país, otras costumbres, no le sentaría nada mal; déjale todo el trabajo sucio a Patrik, ese tiene motivos de sobra para destruir a tu tío; tú los tienes, pero los de él son mayores.

—¿Estás minimizando mis problemas? —preguntó Efraín algo molesto.

—No los minimizo, cariño, pero... Seamos honestos, ¿no crees que puedes perder más con esta venganza que lo que vas a ganar?

—Por eso me gusta platicar contigo, ves más allá del vaso medio lleno.

—Ya sabes, cariño, cuando quieras. Ahora sí, ya me vas a decir qué te traes.

Efraín tomó su trago de golpe y luego dejó caer su cabeza en el respaldo del sofá. Hoy no había sido un buen día; durante el día, una simple llamada a Marina había venido a ponerlo de mal humor.

Él sabía que Marina estaba viendo el tema de sus hijas, pero su lado orgulloso y necesitado quería probar suerte y ver si se podían ver al menos un par de horas; aun así, Marina lo rechazó rápidamente, más porque sus hijas se acababan de agarrar a golpes. Aquello le molestó, sí, pero no hizo mayor drama; lo entendió.

Lo que había venido a rematar o complicar las cosas fue que Marina se había visto con Esteban y no le había comentado nada. Él podía tolerar que Esteban fuese a la casa nueva, pero de eso a que los dos se reunieran en un romántico café, eso no era una buena señal.

—Marina... Marina... Esta mujer me tiene como idiota. —dijo él molesto.

—¡Uy, cariño! Noto cierta molestia en tu tono de VOZ.

Efraín se inclinó y se quedó mirando hacia ningún lado; sus ojos mostraban cierto odio.

—¿Qué más quiere de mi? Le he dado todo, le estoy ofreciendo un mundo, le regalo toda una vida nueva y nada, simplemente no sucede nada. ¿Acaso está tan acostumbrada a lam****a de vida que le daba mi primo?

—¿Qué sucedió? Digo, si me puedes contar, claro...

Efraín hizo un gesto de molestia, apretó el puño, se levantó del sofá y comenzó a caminar en círculos.

—No tiene caso mencionarlo, ¿sabes? Me gustaría mandar todo a la m****a yregresarme a Nueva York.

—Efraín, tienes un mes aquí, ¿Por qué quieres tirar todo a la borda? Llevas años con esto y ahora, ¿lo vas a mandar al demonio solo por esa mujer?

—No es eso...

—¿Entonces? Explícate, porque no estoy entendiendo nada.

—Marina, Marina, ¡por Dios! Yo, yo definitivamente no voy a poder entender a las mujeres.

Soraya lo observó y sabía que traía algo; le iba a costar sacárselo, pero no dejó de insistir.

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