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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 260

Capítulo 260: ¿Estás en casa?

Efraín va conduciendo su deportivo a toda velocidad; su mente la tiene hecha un lío. Él sabe que hizo mal al caer nuevamente con Soraya, pero lo que está sucediendo en casa de Marina siente que es mucho peor.

Si él no hubiera estado esperando, seguramente ni siquiera sabría que Esteban se había quedado a dormir ahí, lo que lo lleva a pensar en cuántas veces pudo haber ocurrido lo mismo en los días que ella vivía en la mansión Montemayor?

Aquel hombre se encuentra cegado por los celos; no lo dejan pensar con claridad. Se supone que es un hombre maduro, se supone que no deberían darse de este modo las cosas, pero, tal como en el pasado, Esteban siempre va un paso adelante.

De pronto, de golpe, detiene su auto. Él siente cómo sus manos le hierven, se siente mareado; la idea de que Marina ahora mismo se encuentre en brazos de su primo hace que se le revuelva el estómago. No aguantando más la terrible sensación, desciende del auto y vomita lo poco que lleva en el estómago.

—¡Maldita sea! Marina, no creo que seas capaz de hacer esto; por favor, no me hagas esto. ¡Dios! — dijo Efraín dejando caer algunas lágrimas mientras enjugaba su boca.

Él comenzó a sentir la misma ansiedad que hacía años sintió cuando su tío lo sacó del país y le prohibió regresar. Nada, absolutamente nada había cambiado; él seguía siendo el mismo idiota que en esa época.

La ira, los celos, los recuerdos, todo estaba jugando en su contra; de pronto, sacó su móvil y marcó un número conocido. La persona al otro lado de la línea demoró un poco en responder; casi terminaba la llamada cuando finalmente contestó.

—¿Sí? —apenas pudo contestar Patrik.

—¿Estás en casa?

—Sí... ¿Qué necesitas? —dijo Patrik, maldiciéndose por haber tomado la llamada.

—Voy para tu apartamento.

Patrik miró a la mujer que tenía debajo de él y dijo:

—¿Crees que podamos revisar el tema en unas horas?

—No, necesito revisarlo ahora mismo.

Patrik maldijo nuevamente haber interrumpido lo que hacía por contestar, luego dijo:

—Te veo en tu casa en una hora.

—Estoy a 20 minutos de la tuya...

Patrik apretó los labios y dijo:

—Está bien, aquí te veo...

Lina, al escuchar aquello, abrió los ojos sabiendo lo que significaba. Se suponía que nadie, absolutamente nadie, sabía lo que sucedía entre ellos.

—Bien, te veo en unos minutos aquí. Espero que sea algo de verdad urgente.

Efraín ya no dijo nada más, solo terminó la llamada.

Por otro lado, tras terminar aquella llamada, Patrik regresó el móvil a la mesa de noche, miró a la mujer que tenía consigo y dijo:

—¿En qué estábamos?

—¡Patrik! —dijo Marina un tanto sorprendida. — ¡Efraín viene a tu casa!

—¿Y? —preguntó sin ponerle mucha atención.

—¿Cómo qué, y?

—Efraín no sabe lo que sucede entre nosotros...

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