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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 261

Capítulo 261: Largarse y jamás regresar.

Patrik miró a su amigo y se dio cuenta de que algo no andaba nada bien con él.

—¿Qué traes?

—Nada, es solo que... —dijo Efraín sirviéndose otro trago.

—¿Qué pasó?

—Nada...

—Por nada estás así. Sí recuerdas que tenemos un trato, ¿verdad?

—Sí, pero...

—Todo va de acuerdo a lo planeado, ¿Por qué quieres tirar todo por la borda?

—Nada ha cambiado, ella sigue con él.

Lina no quería escuchar la plática, pero era inevitable; la habitación estaba abierta y podía escuchar todo. Así que, al escuchar que hablaban de que Efraín ya no quería estar aquí, supuso que esto debía tratarse de algo ocurrido entre él y su hermana, por lo que puso más atención en la conversación.

Patrik miró hacia arriba; sabía que todo lo que Efraín dijera, era obvio que lo escucharía Lina, por lo que dijo:

—¿Por qué no hablamos de esto más tarde?

—No, quiero hacerlo ahora, ya no puedo más. Tú mismo me lo dijiste, dijiste que arreglara mi pasado, ¿no?

—Sí, bueno, no es algo que vayas a hacer de un día para otro, pero, al menos, no caigas en lo mismo.

—Pues ya no hice...

Patrik que parecía imperturbable, pero aun así se sorprendió al escuchar aquella afirmación. Movió la cabeza en negación y dijo:

—¿Qué te parece si lo hablamos en la oficina? Ya que te hayas dado un baño, tengas algo en el estómago y estés más relajado.

—¿Cómo demonios voy a estar relajado? Mi puto primo se está cogiendo a Marina ahora mismo. — dijo Efraín en voz alta para luego caminar, sentarse en el sofá y llevarse las manos a su cabeza en frustración.

Lina, al escuchar aquella declaración, se llevó las manos a la boca para evitar dejar salir algún sonido.

—¿Cómo demonios fui tan idiota? Tú sabes cuántos años llevo esperando una oportunidad y, ahora ella, ella está con él.

—Efraín, dejémonos de juegos, tú me acabas de decir que hiciste algo, ¿qué demonios hiciste?

—Del lado de la razón; además, claro, de que vienes a mi casa a las cuatro de la mañana para decirme que quieres declinar solo porque crees que tu mujer te está engañando, pero no hay pruebas, y tú sí has hecho lo que juraste que jamás le harías.

Patrik se maldijo por dentro; él sabía que ardería Troya tan pronto como Efraín se fuera a su casa.

Efrain, al escuchar aquellas palabras de su amigo, sabía que tenía razón; Patrik siempre había sido así.

Él también podía tener sus amoríos, pero jamás estando en algo serio cometía este tipo de deslices.

—¿Sabes qué? Tienes razón, no tenía por qué venir a tu casa a esta hora; estás ocupado, lo hablamos en la oficina. —dijo Efraín, cayendo en la cuenta de que Patrik tenía toda la razón en lo que decía.

Sin más que decir, Efraín se levantó e iba camino hacia la puerta; al hacerlo, observó con más atención el bolso que había visto hacía apenas unos minutos; no sabía dónde lo había visto antes, pero se le hacía conocido.

—¿Es Lina la mujer que está en tu habitación?

¿verdad? —preguntó y afirmó Efraín, cayendo en la cuenta de dónde lo había visto.

—Hablamos en la oficina, tienes mucho que pensar... —dijo Patrik sin darle respuesta a su pregunta.

Efraín sonrió y luego salió del penthouse de su amigo; si se consideraba jodido, ahora estaba más que confirmado que sí, estaba jodido. Lina era ciento por ciento fiel a Marina; ella no se quedaría callada.

En definitiva, lo que se venía no era un gran futuro; lo mejor era terminar de hacer loque había venido a hacer y luego largarse de aquí para jamás regresar.

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