Capítulo 262: No quieras verme la cara.
Marina llegó a su habitación, luego del larguísimo día que tuvo; no tenía ánimos de nada; sin embargo, creyó que un poco de agua caliente le ayudaría a relajar su adolorido cuerpo.
Debajo del chorro de agua comenzó a llorar; sentía que se hundía. Por más que había intentado hacer que el divorcio no doliera, no podía; había tomado fuerzas del dolor que le produjo saber que había sido parte de una elección para no sufrir la humillación, pero eso no hacía que las cosas dolieran menos.
Ella era una mujer que se había casado pensando que era para siempre; ella no iba por si funcionaba o no, ella tenía claro que funcionaría. Ahora se daba cuenta de que no era así; no bastaba con desearlo, no bastaba con soñarlo; para que un matrimonio funcionara debian estar de acuerdo los dos.
A sus 18 años, todo parecía ser más fácil; según ella, ya era mayor de edad y podía tomar sus propias decisiones; ahí estaba el resultado de estas.
Cuando finalmente salió del tocador, decidió revisar su móvil; vio que ya tenía una llamada perdida de Efraín. Aquella había llegado hacía varias horas; miró la hora y supo que no era momento para devolverla; él seguro debía estar profundamente dormido y, por el momento, ella también, no tenía ánimos para hablar con nadie más.
Marina sabía que la plática que tendría con Efraín no le iba a gustar; seguro de tonta no la bajaría, seguro se molestaría o tal vez querría ayudarla, pero, con lo visto hace un día, ella no podía depender de él.
Ella ya había tomado una decisión; no era lo que cualquiera esperaría. Seguro todos le dirían que se puede, que todo se puede queriendo, pues ella había querido, ella lo había intentado, ella había sobrevivido y no, el milagro no llegó.
Aquella joven mujer sabía que no tenía apoyo de su familia, salvo Lina, pero no quería darle preocupaciones, ¿por qué lo haría? Ella había decidido esta vida y no tenía por qué confidarle a nadie más sus problemas.
Con aquello en mente, Marina salió de la pantalla del móvil y lo colocó en la mesita de noche, se recostó y dejó que el cansancio la venciera.
—Todo parecía ser muy bueno... —dijo Marina antes de quedarse dormida.
Mientras ella por fin dormía, su hermana se mantenía incrédula; bueno, incrédula no era la palabra correcta para describirla; más bien se podía decir que ella se encontraba en shock. En minutos, sin querer, se había enterado de dos cosas sumamente delicadas.
—¿Adelina?
La joven mujer salió del trance y miró al hombre que le hablaba.
—¿Qué significa todo lo que Efradín dijo? Dime la verdad, no mientas, ni adornes las cosas. — preguntó la joven mujer.
—Adelina, yo nunca hago ese tipo de cosas, así que lo que significa es lo que entendiste. Lamento que te hayas tenido que enterar de esta manera; no sé realmente qué ha sucedido entre ellos, pero solo te pido que lo que escuchaste no lo digas, no te compete hacer aquello.
Lina lo miró con sorpresa e incredulidad. ¿Qué era lo que estaba diciendo Patrik? ¿Cómo le pedía aquello? Marina era su hermana.
—¿Cómo me pides que me quede callada con esto?
¡No! Yo no podría hacer eso, ¿acaso no ves la gravedad de lo que Efraín dijo?
—Por eso mismo, aún no sé qué es lo que de verdad sucede, no estoy seguro de que lo que él dijo sea del todo verdad. Tú no lo viste, pero ya traía varios tragos encima.
—No, Patrik, no intentes justificar a tu amigo; yo muy claro escuché que él se metió con otra mujer.
¿Por qué lo encubres? ¿Acaso te gustaría que alguien te hiciera lo mismo?
—¡Adelina! Solo te estoy pidiendo un poco de mesura; aún no sabemos bien qué ocurrió. ÉlI también dijo que tu hermana estaba teniendo intimidad con su exmarido, ¿acaso me veo preguntando por ello?
—No tendrías porque...
Mientras tanto, Efraín llegaba a su penthouse. El hombre estaba molido, solo quería dejar caer su cuerpo en cualquier parte; todo estaba tal cual lo había dejado ayer. ¿Cómo demonios fue que todo se había torcido? ¿Cómo demonios de un momento a otro las cosas se habían ido al demonio?
El hombre sacó su móvil y comenzó a ver algunas fotografías que le había tomado a Marina, incluso algunas en donde ellos dos aparecían.
La verdad era que ambos lucían felices, ambos se veían como si el tiempo no hubiera pasado; ella con él era la misma niña que visitaba en los veranos.
¿Cómo demonios vino a joder todo? ¿Cómo demonios hizo lo que hizo?
Efraín buscaba una explicación a lo que había presenciado fuera de la casa de Marina, pero, por más vueltas que le daba al asunto, nada, simplemente nada le llegaba a sonar coherente.
De pronto, las palabras que su amigo le había lanzado llegaron a su mente y aquello no ayudó mucho.
—Efraín, estoy hablando con un hombre hecho y derecho, así que dime, ¿has visto a Marina engañándote? ¿Viste un video? ¿Fotos? ¿Qué te hace llegar a esa conclusión? Yo tengo tu confesión, pero de ella no tengo nada más que las palabras de un hombre que está buscando una excusa para justificar su falta.
¿De verdad buscaba justificarse? ¿Tenía justificación lo que hizo? Siendo honesto, no, aquello no tenía justificación.
Él no era idiota, sabía que si Marina se enteraba, lo mandaría al infierno; ella venía de un divorcio por el mismo tema. ¿Qué lo hacía diferente de su exmarido? Él había hecho lo mismo o peor, pues se suponía que se había presentado como una mejor versión de lo que ella había conocido.
—¿En qué demonios estoy pensando? Ella seguramente ahora está con él, seguramente ya está pensando en cómo mandarme al demonio y yo aquí, sintiéndome mal por... ¡Maldita sea! —dijo y luego lanzó su vaso contra la pared. —jA la m****a todo! No voy a permitir que Esteban se burle nuevamente de mí.
Tras aquellas duras palabras, Efraín cerró los ojos y cayó en un profundo sueño.
Alut author Estimadas lectoras y lectores, Me da gusto que esta historia les este llegando al corazón, voy un poco lenta, ya he visto algunos comentarios, les prometo que en breve eso va a cambiar, ya verán lo que le va a suceder a nuestra querida Marina.

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