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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 268

Capítulo 268: ¿Dónde quedo yo en todas tus decisiones?

Efraín se quedó por un momento callado; él no podía entender bien la referencia de Marina, él no era padre, nunca había estado cerca de serlo. ¿Cómo podía opinar de aquello?

Él había vivido el divorcio de sus padres, pero nunca tuvo que lidiar con un hermano o algo por el estilo.

—¿En qué quedaron?

—Esteban quiere enviar a Renata a Londres, quiere que vaya a la misma escuela donde estudiaron Antonio y Tadeo.

—¿Cómo? ¿Por? ¡Eso no es una solución! —dijo Efraín, intuyendo algo que al parecer Marina no se había dado cuenta.

—¡Lo sé! Hasta hace unas horas, créeme, me había convencido de que sería lo mejor, pero...

—¿Lo mejor?

—Sí, yo no sería capaz de mandar a una hija sola a un país extraño como lección de vida. Tus primos estuvieron ahí y, luego de salir del colegio, jamás visitan a tu tía; yo no quiero pasar por eso.

Yo quiero a mis hijas aquí, conmigo, quiero que

ellas aprendan de mí, quiero mostrarles que siempre se puede ser parte del cambio.

—Marina, ¿qué es lo que planeas hacer?

—Sé que no será fácil, pero no voy a permitir que mis hijas se vayan a Londres. Sé que había aceptado, incluso había considerado irme con ellas, pero lo he pensado bien y, tal como lo veo, esa no sería la solución. Eso de delegar mis responsabilidades a una institución no creo que sea lo mejor para mis hijas, así que pensaba hablar con Esteban y cambiar de opinión.

—¿Esteban?

—Como te dije, por un momento creía que era una buena idea, pero no, la verdad es que no, nunca va a ser una buena idea dejar que mis hijas crezcan solas en un ambiente extraño y con gente que no las conoce como yo.

—Es decir que, ¿habías planeado mudarte?

Marina pensó en las palabras correctas y dijo:

—Sí, no puedo mentirte, en estos días me sentí rebasada, me sentí en un hoyo; luego, me había quedado con la incertidumbre de la última llamada contigo, no sé, pasaron varias cosas por mi cabeza.

—¿Querías salir huyendo?

—No se trataba de huir, se trataba de hacer lo mejor para mis hijas.

—¿Y yo? ¿Dónde quedo yo en todas tus decisiones?

—preguntó Efraín con seriedad.

—¿Cómo?

—Sí, tú decidiste que lo mejor era irte con tus hijas y lo nuestro, ¿en qué punto lo dejas?

Capítulo 268: ¿Dónde quedo yo en todas tus decisiones? 1

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