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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 61

Ofelia se percató de que, desde que la señora Montemayor llegó y el señor se retiró, esta, se había ido a recostar y no había vuelto a salir de su habitación. Un tanto preocupada, fue a la alcoba a revisar, no quería llevarse un susto, así que prefirió ir a verla.

—Señora, ¿puedo pasar? —preguntó la mujer preocupada.

—Adelante… —respondió Marina mientras el jardín por la ventana.

—¿Cómo está? Me preocupé un poco; no la he visto salir de la alcoba desde hace buen rato.

—¡Perdona, Ofe! Lo que sucede es que estaba agotada y, además, traía un fuerte dolor de cabeza.

—¡Cuénteme! ¡Cuénteme! ¿Cómo le fue? ¿Por qué regresó antes de lo previsto?

Marina tomó aire, caminó hacia su cama, se sentó y le hizo señas a Ofelia para que hiciera lo mismo.

—¡Ay, Ofe! ¿Dónde está mi niña?

—Terminó su tarea, se dio un baño y ahora está recostada. La niña Renata dice que ya la trae el chofer a la casa.

—¡Qué bueno!

—¿Qué tiene, señora?

—¿Sabes una cosa?

—Dígame…

—Yo pensaba que, al divorciándome de Esteban, ya no lo vería más. Menos con lo último que sucedió en este lugar. —dijo Marina repasando la habitación con la mirada.

—¿Qué sucedió, señora? ¿Le hizo daño? —se preocupó Ofelia al ver el semblante de su jefa.

¡No! ¡No me hizo daño! Bueno, hubo un momento en que sí y la verdad es que me dio miedo su reacción. Aunque, siendo honesta, no sé ni de dónde saqué valor para decirle todo lo que nunca le había dicho.

—Señora…

—¡Tranquila, Ofe! Créeme, ya con todo lo que viví en los últimos meses, siento que soy inmune al dolor, ¿Tú crees que él me siga afectando?

—No lo digo, lo veo, ¿Por qué se regresó? ¿Verdad?

—¡No! No fue por eso, más bien fue que, él no me dejó más opción…

—¿Y la señorita Lina? ¿Qué, acaso ella no pudo hacer nada? —preguntó Ofelia temiendo lo peor.

—¿Mi hermana? La muy desdichada, cuando estábamos por abordar el avión, se tuvo que bajar y me mandó sola.

—¡Dios! —dijo Ofelia, llevándose las manos al rostro ante la impresión que le causó esa declaración. —¿Qué iba a suceder si le pasaba algo?

—¡Tranquila, Ofe! Ya estoy en casa, no me sucedió nada, solo estoy un poco agotada. Esteban me hizo enojar mucho y la verdad es que, en los 3 días que pasé ahí antes de que él llegara, fueron maravillosos… —dijo Marina con un brillo especial en los ojos.

—¿De verdad? A ver, cuénteme, ¿qué hizo? ¿Cómo le fue? ¿Tomó fotografías? Cuénteme todo, quiero saber detalles. —dijo la mujer entusiasmada.

—¡Tranquila, Ofe! ¡Tranquila! Ya estás peor que mi Diana… Esa niña no me dejó tranquila hasta que vio cómo me quedé dormida.

—Su niña la extraño muchísimo…

—Diana es una muy buena niña… Aunque, la que sí me preocupa es mi Renata, ¿cómo es que se va solita con una compañera a hacer una tarea?

—¡Ay, señora! ¡Todo fue mi culpa! Yo pensé que ella le había avisado algo a usted o, en el peor de los casos, al señor.

—Pues no creo que lo haya hecho. Mi hija me preocupa… —dijo Marina con cansancio.

—Señora, ¿está usted bien? La noto pensativa y más calmada de lo normal.

Marina volteó a ver a su ama de llaves y posó su mano en el dorso de la mano de Ofelia.

—¡Sí, Ofe! ¡Sí estoy bien! Por primera vez en mucho tiempo, siento que estoy bien.

—¡Cuénteme! ¿Cómo es esa playa adonde fue?

—Es un lugar maravilloso, la arena es blanca y cuando el sol está en su punto, deslumbra tanto blanco. El mar es de un precioso color azul verdoso, dependiendo de la hora del día; además, hay muchísimas conchas, mis hijas se emocionarían al ver la increíble cantidad de conchas.

—Me da mucho gusto verla tan ilusionada… Le veo un brillo especial en los ojos… Debió quedarse ahí los días que faltaban, no debió regresar a casa con el señor.

Marina tomó aire y suspiró.

—¡Ay, Ofe! Ya conoces al señor, si me quedaba ahí, ¿qué crees que hubiera sucedido? Sí, el muy desdichado, se quedó a dormir en mi habitación.

—¡Dios! —dijo la mujer sorprendida. —¡Señora! ¿Es por eso por lo que se ve así?

—¡NO! ¡No te hagas ideas locas! Yo ya he tenido mucho tiempo para pensar en mi futuro y, créeme, Esteban Montemayor ya no está en él.

Capítulo 61: Postres 1

Capítulo 61: Postres 2

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