Entrar Via

La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 62

Florencia tomó su bolso y le pidió al chofer que la llevase a la casa de su nuera; ella sabía que recién se había separado de su hijo, pero para ella, Marina siempre sería la única persona que podía tener ese título.

Durante el camino, recordó que tanto a Marina como a sus nietas les gustaba el rollo de guayaba de una famosa panadería de La Roma, así que decidió desviarse un poco y pasar por él; en su mente estaba que las penas con pan eran menos.

Aquella acción bien podría tratarse de que el diablo no tenía nada que hacer o de que Dios le estaba enviando una señal, ya que, cuando estaba pagando su compra, escuchó muy bien cómo una pareja entró al local; aquellos dos iban riendo como solo podría hacerlo un par de enamorados.

Al girarse, sintió un terrible escalofrío recorrerla; la vida no la había preparado para lo que sus ojos verían. Delante de ella se encontraba su marido, sonriendo y vistiendo de una manera muy diferente a como acostumbraba.

—¿Dante? —pensó en voz alta, dejando caer la bolsa con el pan.

Aquello no era como dejar caer un objeto pesado, pero la simple acción captó la atención de más de uno de los presentes.

Para Florencia no era un secreto que su marido le fuese infiel; ella lo sabía, claro que lo sabía, pero una cosa era saberlo y otra cosa era verlo. Ya sin importarle lo que dejaba tirado, salió del local asustada y sin decir nada más.

—Señor Montemayor… —Pronuncio Jimena Sánchez, la asistente y amante de Dante Montemayor.

Dante, al ver a su esposa salir del local, se maldijo internamente por tan vergonzosa situación.

—Espera aquí… —ordenó el hombre.

Florencia, tan pronto como salió de aquel lugar, tomó una gran bocanada de aire, pues sentía que todo le daba vueltas. Ella conocía a la jovencita que acompañaba a su marido; ella era la practicante que había estado con su marido desde hace dos años.

Florencia le tenia cierta estima, pues se le hacía una muchacha muy inteligente y servicial. Jamás, ni en sus peores sueños, pensó que su marido la engañaría con alguien como ella, alguien casi con las mismas características que ella tenía cuando joven.

—¡Florencia! —dijo Dante tomándola del brazo y sacándola de sus pensamientos. —¿Qué demonios haces fuera de casa?

Aquella mujer solo lo miró como un ciervo a los faros de un auto.

—¡Su… ¡Suéltame! —susurró la mujer con miedo.

—Te hice una simple pregunta, ¡respóndela! —susurró el hombre al oído de su mujer.

—¡Y yo te digo que me sueltes! —pronunció Florencia, sacando voz de un lugar que desconocía.

—Señora Montemayor, por favor, no hagamos un escándalo aquí en la calle… —expresó Jimena acercándose a la pareja y bajando la mirada ante la vergonzosa situación.

—¡Señorita Sánchez! ¡Déjeme con mi mujer! —ordenó Dante mientras le lanzaba una mirada asesina a su mujer.

Capítulo 62: Rollo de guayaba 1

Capítulo 62: Rollo de guayaba 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Mujer Que Nunca Fui (de Alut)