Marina y Ofelia platicaban cuando el timbre de la casa sonó. Alguna de las chicas de servicio fue a abrir e inmediatamente, aquella joven fue a anunciar la llegada de una visita inesperada.
—Señora, un joven está en el recibidor y me dijo que venía a verla. —dijo la joven Melina muy emocionada.
—¿Joven? —preguntó Marina extrañada.
—¿Qué joven, Melina? ¿Cómo dejas entrar a alguien a casa sin saber quién es? ¡Dios, niña! ¿Qué tal si es un ratero?
—¡No lo creo! ¡Tiene buena pinta! Me dijo que se llama Efraín Forceleldo y…
—¡Dios! —se levantó Marina impresionada.
Ella jamás se hubiera imaginado que Efraín la fuera a buscar a su casa, no, bueno, jamás se imaginó que supiera siquiera dónde vivía y otra, ¿cómo sabía que ya había regresado a casa?
—¿Qué sucede, señora? —preguntó Ofelia al ver la reacción de Marina.
—¡No! ¡No, nada! —dijo Marina mostrando evidente nerviosismo. —Melina, dile al joven que bajo en un momento.
—¡Sí, señora! —dijo la joven emocionada y dejando al par solas.
—Señora, ¿quién es ese joven? ¿Lo conoce? —preguntó Ofelia, queriendo indagar un poco.
—Ofe, ¿te puedo decir algo?
—¡Claro, señora! ¿Qué sucede?
—Efraín Forcelledo es el primo de Esteban… —expuso Marina antes de salir de la habitación.
—¿Cómo? —preguntó sorprendida, pues no entendía por qué Marina reaccionaba así.
Marina rápidamente abandonó la habitación y caminó hacia el recibidor. Al llegar ahí, notó que ya no había nadie, por lo que, rápidamente, se dirigió a la sala de estar y ahí vio una silueta un tanto diferente a lo que había visto en Holbox.
—¿E… ¿Efraín? ¿Qué… ¿Cómo supiste que vivía aquí? ¡No! ¿Cómo supiste que estaba de vuelta?
—Yo debería preguntar: "¿Por qué te regresaste?" Tenías un vuelo hasta el domingo, ¿no? —dijo Efraín mirando a la mujer que lo analizaba.
—Bue… Bueno, hubo unos contratiempos… Y regresé, hoy…
—Hmm… Debiste quedarte en Holbox; hice todo lo posible por desocuparme, estaba a punto de ir de regreso, pero el capitán me dijo que habías regresado con mi primo y, bueno, aquello… Honestamente, me preocupo un poco… Por eso investigué tu dirección y vine a verte, ¿todo bien?
—¡Oh! ¡Sí! ¡Sí, todo bien! Te ves un poco diferente a como te vi en Holbox. —recalcó Marina luego de observarlo bien.
—¡Ah! Esto, bueno, tengo algo que platicarte… ¿Tienes tiempo? —preguntó Efraín observando la reacción de Marina.
—¡Oh! ¡Qué descortés soy! ¿Gustas algo de tomar? —dijo Marina apenas acercándose a él.
—Un café estaría bien…
—Un café será entonces…
—Marina…
—¿Sí? Dime…
—¿Por qué estás tan nerviosa? —dijo el joven lanzándole una mirada que decía muchas cosas.
Marina sintió cómo sus mejillas se pusieron de color carmín. Ella no podía ni verlo a los ojos, no cuando escenas de lo que había ocurrido en Holbox llegaban sin parar y más cuando aquel hombre lucía tan atractivo ataviado con aquel traje oscuro con camisa y corbata a juego.
—¡No! ¡No estoy nerviosa! Es solo que… Bueno, no esperaba visitas… —dijo Marina sintiendo cómo las manos no paraban de sudarle y la panza era todo un nido de mariposas.
—¿Señora? —pronunció Ofelia parada en el umbral de la entrada a la sala.
—¡Ofelia! —pronunció Marina exaltada.
—¡Sí, señora! ¿Desea que le lleve un poco de café o alguna bebida al jardín trasero? —dijo Ofelia dándose cuenta de la tensa situación que existía entre ella y el hombre ahí elegantemente sentado.
Ofelia no sabía de dónde o por qué. Pero se le hacía muy conocido, sentía que lo había visto de algún lugar, pero, por más que intentaba recordar, el nombre de Efraín Forcelledo no se le venía a la mente.
—¡Oh! ¡Sí! ¡Sí! ¡El jardín es buena idea! —dijo Marina reaccionando a la presencia de aquella observadora mujer. —Efraín, por favor, acompáñame, vamos al jardín, seguro te agradará.
Ofelia ya era vieja como para no darse cuenta de que entre ese par sucedía algo; lo podía ver en cada movimiento de su jefa. Al final no la culpaba; es más, deseaba que su visión fuese cierta. ¿Quién mejor que ella para decir que había visto todo lo que había sufrido aquella joven mujer? Además, ella ya no le debía ningún luto a su exmarido, ni a su matrimonio de mentira.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Mujer Que Nunca Fui (de Alut)