Entrar Via

La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 70

Tras conducir por varios minutos, llego al apartamento que le había prestado a Jimena Sánchez.

—¡Señor Montemayor! —dijo Jimena Sánchez al abrir la puerta de su lujoso apartamento.

Dante pasó sin pedir permiso.

—Sírveme un trago… —ordeno el hombre sin medir el tono de voz.

Jimena no creía que este hombre estuviera ahí, no luego de lo que había sucedido por la tarde. Al escuchar la petición, sin dudarlo, rápidamente fue y le sirvió el trago que pidió.

Los dos años que llevaba tratándole, le habían dado la experiencia para saber qué era lo que más necesitaba en ese momento.

—A… Aquí está Tenga, ¿está bien todo? A… ¿Arregló las cosas con su esposa? —preguntó la joven tratando de indagar el terreno con cautela.

—¡No! —dijo el hombre tomando el contenido del vaso de su solo jalón.

—¿Qué sucedió? ¿Por… ¿Por qué está usted aquí? Ella va a sospechar. —dijo Jimena tratando de mostrar su enorme preocupación por él.

La joven no era tonta, ella sabía bien su posición y conocía muy bien las reglas, Dante Montemayor siempre le había dejado claro que Florencia Montemayor, jamás se debía enterar de lo que sucedía a puerta cerrada, ya fuese en la oficina o en su apartamento.

—Jimena Sánchez, te considero una mujer inteligente, no juegues ese papel de sumisa e ignorante, sabes bien que mi mujer se dio cuenta perfectamente bien de lo que hay entre nosotros. —dijo el hombre señalando a los dos.

—Bue… Bueno, yo solo quiero que usted esté tranquilo. De mi parte, yo no voy a decir nada, yo puedo ayudarle a explicar lo que sucedió.

—Jimena, nuevamente, no insultes mi inteligencia. Si estoy aquí es para decirte algo que no podía esperar a mañana.

La joven asistente sintió que sus piernas perdían fuerza, no creía que pudiera suceder. En su cabeza esto lo había imaginado varias veces, pero no era algo que se atreviera a decir.

—Jimena Sánchez, hoy, tan pronto llegues a la oficina, quiero que lleves a recursos humanos tu carta de renuncia. Todos tus servicios serán muy bien compensados, tú ya no puedes seguir laborando para el grupo Montemayor, ¿te quedó claro? —dijo el hombre con una seriedad que sorprendió a Jimena tanto como al propio Dante.

La idea que Jimena había desarrollado definitivamente era muy distinta a la que acaba de escuchar ahí.

—¿Có… ¿cómo dice? Pe… Pero ¿por… ¿Por qué me pide eso? ¿Acaso hice algo que lo molestara?

—¡Dios, niña! ¡Sí que eres idiota! ¿Verdad? Esto estaba muy bien, al menos hasta hoy que mi mujer nos vio. —dijo Dante, perdiendo la poca paciencia que aún conservaba ese día.

Capítulo 70: 24 horas 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Mujer Que Nunca Fui (de Alut)