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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 76

Marina sintió una fuerte punzada en el pecho, todo le daba vueltas, ¿En dónde debía tener la puta cabeza este hombre? ¿Cómo podía pretender que ella dejaría que se llevaran a su hija así de fácil?

Aquella mujer estaba por responder cuando el doctor Velez apareció en la habitación.

—¡Buenos días! ¿Cómo está mi paciente favorita? -dijo el hombre calmadamente.

—Doctor Velez, mi esposa insiste en que ya quiere irse. -se adelantó Esteban ante cualquier mala reacción de su exmujer.

—Doctor Velez, hay algo que quiero aclarar…

—Dígame señora Montemayor. —dijo el hombre poniéndole especial atención.

—Este señor y yo, ya no estamos casados. Él no debería estar aquí, mi familia es quien debería recogerme, quien debería cuidarme, ¿Por qué no le han avisado?

—Señora, perdone, pero desconocíamos su situación actual. El señor Montemayor se ha hecho cargo de todas las decisiones, no creímos que hubiese un conflicto, pero bueno, de ser así debemos llamar a su familia y entregar el recibo de gastos para que usted pueda irse.

—Doctor Velez, le pido que disculpe a mi mujer, pero ella está un poco confundida y molesta conmigo. No será necesario que ella pague la cuenta, yo seré quien cubra todos los gastos, ella ya quiere irse a casa, así que entre más rápido nos vayamos, será mucho mejor.

El doctor Velez se sentía un tanto incómodo, no sabía bien a quien creerle, ni mucho menos, como reaccionar ante aquella situación personal.

—Señores, necesito saber ¿quién será el encargado de cuidar a la señora Montemayor? Sé que puede que tenga conflictos o roses con su marido, pero debe entender que mi trabajo es ver que usted este bien de salud y el de usted es cuidarse.

No puede estar aquí en el hospital sola, su esposo ha estado aquí todo el tiempo, yo espero que todo esto sea un mal momento o mal entendido. Les pido que platiquen y no me pongan en una situación incómoda, los dejare un momento a solas y espero que al volver, podamos tener una buena charla.

Ella aun no está en edad de tomar sus propias decisiones, ella no es una mujer, ella es una niña y tú lo único que haces con esto, es alentar lo que está haciendo mal. -dijo Marina de manera tranquila, tratando de hacer entender a Esteban la clase de locura que estaba cometiendo.

—¿Y tú? ¿crees que golpear a nuestra hija es correcto?

—Tu solo vienes los fines de semana o cada que sientes las necesidad de verlas. Tú no tienes ni una idea de todo lo que ha ocurrido desde que te fuiste. Ahora, vienes a querer ser el padre ejemplar, no me vengas a decir que yo soy la mala, por que de verdad ¿Te digo una cosa?

¡Yo no falle! ¡Yo no me fui desde hace tiempo! ¡Yo no prepare una maleta y me fui! ¡Ese fuiste tú! Y seamos honestos, después de ello, no sé en qué lugar, guardaste todo lo que significaba nuestra familia y tus hijas.

—¡Ay, ya! ¡Por favor, Marina! Con lo que sucedió no justificas lo que has hecho con mi hija. No sigas por ese camino Marina, porque te juro que yo tengo el poder y las armas para quitarte a mis dos hijas, así que será mejor que aceptes que Renata se vaya conmigo y dejes de hacer drama o de lo contrario, Diana también se ira a mi lado y ahora quien deberá decidir si ves o no a mis hijas, seré yo.

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