Mientras todo en casa de Marina se movía para que ella pudiera salir por la noche, en el apartamento de Lina, se encontraba aquella joven mujer sin querer levantarse de la cama.
El viaje que se suponía debía haber sido una excelente experiencia, solo le había mostrado lo que siempre le sucedía, se ilusionaba con alguien que no debía.
Adelina Salas, solía ser una mujer empoderada, siempre sonriente, siempre servicial, siempre con una buena cara, siempre viendo el lado bueno de las cosas, pero, ese solo era el cascarón, pues por dentro, solo era una chiquilla asustada que soñaba con encontrar el hombre de su vida.
Ella no tenía lo mismo que su hermana Paulina, pero tampoco se podía quejar, tenía un trabajo bueno, no excelente, pero bueno. Era libre para hacer y deshacer, era intrépida, conocía montones de personalidades, su rubro le permitía hacerlo, pero en temas del corazón, definitivamente se sentía como un avestruz con la cabeza dentro de un hoyo.
El famosísimo doctor Alessandro Velez no era lo que había imaginado, ese chileno atractivo que, desde que lo vio, en cuestión de mujeres era un témpano de hielo o eso llegó a creer.
Al principio, cuando le conoció, había intentado hablarle más allá del tema profesional, pero rápidamente vio que el hombre solo se limitaba a tratar asuntos de su trabajo y nada más.
El hombre dejaba claro con su actitud que los temas fuera de lo laboral no los aplicaba en su lugar de trabajo; aquello, lejos de alejarla, atrajo más su atención.
Tras varios intentos por captar su atención, llegó a la conclusión de que no le iba a insistir; si quería hablarle, que le hablara; si no, una vocecita en su cabeza le decía que había desperdigados por el mundo, o al menos por la ciudad, muchos más atractivos hombres.
Cuando finalmente se había hecho a la idea de que Alessandro Velez no era alguien que la tomaría en cuenta, tras aquel mes y medio de visitas y cuidados nocturnos a su hermana, el desinterés que ella comenzó a mostrar en aquel caballero atrajo la atención de este y, tras aquello, sucedieron cosas, muchas cosas.
Ella había planeado inicialmente escaparse de vacaciones con Marina, ese sí era el plan original, pero, la llamada de Efraín Forcelledo, le dio la mágica oportunidad de hacer otro tipo de planes, los cuales compartió con Alessandro Velez, quien curiosamente se agregó al viaje.


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