Marina había perdido la noción del tiempo, desconocía qué hora era, solo sabía que en ese momento podía tocar el cielo con ambas manos, al tiempo que observaba cómo el hombre que tenía debajo de ella llegaba a un clímax glorioso y maravilloso. Acto seguido, ella dejó caer su cuerpo cansado y húmedo sobre el pecho agitado y fuerte de Efraín.
—Me gustan tus tatuajes… —dijo ella tocando uno con la punta de los dedos.
—¡A mí me gustas tú! —respondió Efraín al mismo tiempo que abrazaba con fuerza el cuerpo desnudo de Marina. —Me gusta sentirte así, me gusta tocar tu piel desnuda, me encanta oler tu perfume, adoro sentir cómo tu respiración agitada va volviendo a la normalidad, Marina, no sabes la maravillosa visión que me regalas al ver cuando tienes un orgasmo… ¿Marina?
—Dime… —respondió levantando la mirada y topándose con los bellos y claros ojos de aquel hombre.
Efraín, al verla, tomó su mentón y la acercó a sus labios.
—¡Me gustas! ¡Me gustas mucho! ¡Eres la mujer más bella que he tenido oportunidad de conocer!
—No digas mentiras, ¿cómo podría gustarte yo? ¿Acaso no me has visto bien?
Efraín entrecerró los ojos y, en un acto que Marina no vio venir, con ambas manos la tomó de la cintura y la levantó dejándola sobre él.
Ella lo miró nerviosa, pues mientras sostenían intimidad, el momento no dejaba que se vieran los defectos; ahora, que estaba desnuda sobre él, se sentía totalmente expuesta, sentía como sus piernas temblaban ante la visión que podía estarle dando.
—¿Por qué no me crees? —dijo el hombre incorporándose y recargándose en la cabecera de la cama. –¡Eres una mujer muy bella!
Luego de esas palabras, una de sus manos la tomó de la nuca y la hizo acercarse más hacia su pecho; al hacerlo, pudo verlo más de cerca, mientras que su otra mano rodeó su cintura.
—Porque es lo lógico, eres atractivo, eres soltero y mírate, cualquier chica quisiera vivir esto, ¿por qué yo? ¿Por qué te gusto yo?
—¡Porque sí! ¡Porque me gustas desde siempre! Porque esta vez quiero que sepas que no quitaré el dedo del renglón; quiero que sepas que adoro verte así, me gusta tu perfume mezclado con el mío.
Eres la mujer más interesante, bella y sensual que he tenido oportunidad de conocer y adoro verte así, adoro verte desnuda sobre mí, verte vestida sonriendo, ver cómo una parte de ti sigue siendo la niña que eras cuando te conocí.
Marina, adoro ver cómo vas descubriendo lo que te gusta en la intimidad y lo que no; adoro tu inexperiencia y todo lo que ello representa.
Yo no veo una mujer con pechos caídos y estrías en el vientre; yo veo solo a una bella mujer con un enorme corazón y fuerza que no ve. Adicional, claro que me he fijado en esos carnosos labios, esos ojos felinos, esa melena rizada que no sabes cómo peinar. Me gustas, me gusta platicar mientras caminamos, me encanta lo que hacemos en la intimidad; ¿acaso es tan difícil entenderlo?

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