—¿Quién se cree ella para golpearte? —espetó Benjamín con voz grave.
Magdalena replicó:
—Silvia solo quería defender a Josefina, no me importa. Mientras ellas estén tranquilas, yo puedo soportar lo que sea.
—¡Puta madre, me vas a volver loca! —Silvia, al ver esa escenita, se lanzó hacia ella con la intención de golpearla.
Magdalena soltó un grito ahogado y se escondió instintivamente detrás de Benjamín.
Benjamín miró a Silvia con desprecio.
—¿Y todavía niegas haberla golpeado? ¿Quieres que te rompa las manos para que entiendas?
Silvia se intimidó un poco ante él, pero su furia no disminuyó en lo absoluto.
—¿Yo la golpeé? ¿A ver, con qué mano le pegué? ¿A qué hora? ¡Quién chingados me vio!
Magdalena intervino en ese momento:
—Fui a buscar a Josefina en la mañana y, como te enojaste, me diste una cachetada.
Silvia abrió los ojos como platos, sin poder creer lo que escuchaba.
—¡No digas mamadas!
Josefina finalmente entendió todo. Tomó del brazo a Silvia y los miró con total frialdad.
—¿Dices que ella te pegó?
La mirada de Magdalena vaciló un instante y de inmediato bajó la vista.
—Ya estoy bien, eso ya quedó en el pasado. Benjamín, por favor, no te pelees con Josefina por algo tan pequeño.
—¡Da la cara y di las cosas como son! —Josefina dio un paso al frente y la agarró del brazo.
Benjamín le sujetó la mano de nuevo.
—Yo mismo vi la marca en su mejilla. Si no fuiste tú, fue ella. ¿Crees que la culparía a lo tonto?
—Suéltame —masculló Josefina entre dientes.
Benjamín frunció el ceño.
—Si pide perdón, este asunto se termina.
—¡Que me sueltes! —Josefina gritó a todo pulmón, con el rostro desfigurado por la rabia—. ¡Yo estuve ahí en la mañana y Silvia ni la tocó! ¡Todo es un teatro de esta mosca muerta!
¡Igual que todas las veces anteriores!
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte