Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 43

Silvia se quedó petrificada. Hasta se le olvidó forcejear y el color se le esfumó del rostro. Abrió la boca con la intención de soltar una maldición, pero se aguantó las ganas de golpe.

Josefina no podía creer lo que estaba viendo. Con los ojos cada vez más rojos y el pecho subiendo y bajando de manera agitada, le reclamó:

—¡Fui yo quien la golpeó! ¡Yo la estoy molestando! ¡Vete en mi contra! ¿Por qué chingados metes a personas inocentes en esto?

La expresión de Benjamín se volvió aún más sombría y el aura a su alrededor se enfrió.

—¿Así que admites que la estás molestando? Has hecho berrinche por mucho tiempo. ¿Ya terminaste con tus escandalitos?

Josefina apretó los puños a los costados y se mordió el labio inferior con tanta fuerza que pronto sintió el sabor metálico de la sangre.

Benjamín pareció suavizar un poco la mirada. Tratando de reprimir su enojo, le dijo:

—Ya no hagas corajes, Jose. ¿Hacemos las paces?

Josefina siguió mordiéndose el labio y, con la voz seca y temblorosa, le respondió:

—¿Y si te digo que no?

Benjamín le lanzó una mirada a los guardias, dejando sus intenciones más que claras.

No iba a dejar en paz a Silvia.

Las lágrimas rodaron por el rostro de Josefina.

—¿Cómo puedes ser tan cruel conmigo?

Su voz temblaba a tal grado que, al pronunciar la última sílaba, un sollozo la ahogó por completo y ya no pudo articular otra palabra.

Odiaba sentirse tan vulnerable. Se secó la cara de un manotazo, volteó a ver a Magdalena y le dijo:

—¿Qué necesitas para dejar a Silvia en paz? ¿Quieres que te lo ruegue frente a todos?

A Magdalena le brillaron los ojos por un instante. Como aún le ardía bastante la mejilla, se quedó callada.

Josefina juntó las manos, a punto de suplicarle.

—¡Jose!

Silvia, al ver la escena, sintió que los ojos se le salían de las órbitas y rompió en llanto.

—¡Me equivoqué! Benjamín, señor Gutiérrez, ya entendí, ¿sí? De ahora en adelante, me cruzaré la calle si veo a Magdalena, andaré con la cola entre las patas. Pero no le hagas esto a Jose... Ella te ama muchísimo, no seas así con ella.

Lloraba desconsolada, tratando de zafarse con todas sus fuerzas, pero los escoltas la mantenían inmovilizada sin dejar que se acercara.

Benjamín reaccionó al instante. Dio un paso rápido, agarró a Josefina de los brazos y la jaló hacia arriba.

—¿Quién chingados te pidió que te humillaras así?

Capítulo 43 1

Capítulo 43 2

Capítulo 43 3

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte