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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 81

El grito de Magdalena resonó de pronto:

—¡Benjamín! ¿Estás bien?

El rostro del hombre reflejaba tensión. Mantuvo la mirada fija en las luces traseras del coche hasta que estas se perdieron en la distancia.

Con una clara expresión de culpa, Magdalena comentó:

—Debí haberme quedado a esperar a Jose un rato más en la oficina, así habríamos ido juntos a ver a Alberto y ella no nos habría malinterpretado.

Benjamín apartó la vista. Su atractivo rostro recuperó aquella expresión impasible y contestó:

—Sube al auto primero.

—Sí.

Un pesado silencio se instaló entre ambos.

¡Josefina sentía que hoy traía la peor suerte del mundo!

La próxima vez que saliera de casa, sin duda, tendría que checar su horóscopo.

Apenas había avanzado un poco cuando, de la nada, su coche se apagó por completo. Al quedarse tirado a un costado de la avenida, de inmediato provocó un embotellamiento. Ella se bajó para revisar el frente y la parte trasera bajo la intensa lluvia, pero no lograba dar con la falla.

Miraba a su alrededor, completamente desconcertada, cuando se percató de que el coche de Benjamín pasaba justo por ahí.

Apretó los dientes y agitó la mano hacia el vehículo, pidiéndole que se detuviera para que le ayudara a revisar el auto.

Pero para su sorpresa, el coche no disminuyó la velocidad en lo más mínimo; pasó de largo junto a ella.

El brazo de Josefina se quedó congelado en el aire. Las gruesas gotas de lluvia le golpeaban el cuerpo, calándole hasta los huesos con un frío punzante.

Sus ojos reflejaban desconcierto y, sobre todo, una profunda incredulidad.

¿Se podía ser tan cabrón?

¿La veía en esa situación y actuaba como si fuera ciego?

Josefina se mordió el labio, se pasó la mano por la cara para quitarse el agua y, desviando la mirada, volvió a subir al coche para marcarle al seguro.

Al colgar el teléfono, su mente ya se había enfriado.

¿Por qué a fuerza tenía que pedirle ayuda a él?

¿Por qué no había llamado a la asistencia vial desde un principio?

¿Acaso todavía guardaba alguna esperanza con él?

La mirada de Josefina se volvió cada vez más gélida, hasta que por fin recuperó la compostura.

El silencio reinó en el interior del auto apagado.

En cuanto salieron del estacionamiento de la empresa, Magdalena vio a lo lejos el coche de Josefina aparcado a la orilla del camino, con las intermitentes encendidas, indicando un evidente problema.

Poco después, Josefina abrió la puerta, se bajó y comenzó a revisar el coche de cabo a rabo.

Capítulo 81 1

Capítulo 81 2

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