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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 971

Apenas terminó de hablar, escuchó pasos acercándose. Su respiración se tensó ligeramente.

De inmediato, un aroma delicado lo envolvió, filtrándose poco a poco por su nariz y adormeciendo sus sentidos, arrastrándolo por completo. Para él, Josefina era como una droga a la que era profundamente adicto. Cada vez que sentía la necesidad de ella, el sufrimiento y la agonía eran insoportables.

Sintió la respiración de Josefina rozando sus labios, y hasta su propio aliento tembló de la anticipación.

Sin embargo, la voz ronca de ella rompió el momento.

—Entonces retíralos.

Y sin más, se dio la vuelta y abandonó la habitación sin mirar atrás.

—¡Josefina!

Benjamín sintió como si alguien hubiera tomado su corazón, lo hubiera elevado hasta lo más alto y luego lo hubiera estrellado contra el lodo. Estaba furioso. Gritó su nombre, pero ella nunca regresó.

Poco después, el sonido de unos pasos vacilantes se acercó. La voz nerviosa de Luisa resonó en la habitación.

—Sr. Gutiérrez... la Srta. Josefina me dijo que entrara, que usted me necesitaba para algo...

—¡No, lárgate!

A Benjamín le dolía el cuerpo de pura rabia. ¿Qué se creía esa mujer?

Como no quiso besarlo ella, ¿le mandaba a alguien más para que lo hiciera?

¡Estaba a punto de explotar del coraje!

Luisa se encogió de hombros, aterrada, y sin atreverse a pronunciar una sola palabra más, salió huyendo de la habitación.

(...)

Durante los días siguientes, Josefina estuvo yendo constantemente al edificio de oficinas para supervisar los avances de la obra y comenzar con el proceso de contratación de personal.

El tiempo voló, y una semana después, Benjamín fue dado de alta.

Al regresar al Residencial Valle Niebla y notar que la casa volvía a estar fría y solitaria, el ánimo se le vino a los pies.

Cristóbal estaba a su lado y le dijo con entusiasmo:

—¡Felicidades, Benjamín! Qué bueno que ya estás completamente recuperado y de regreso.

Benjamín lo ignoró con el rostro inexpresivo.

—¿Ya se te arregló el cerebro?

—Ya, completamente curado —asintió Cristóbal con fuerza—. Ya me acordé de todo. Ese Federico es un cobarde manipulador. Como no podía ganarte de frente, recurrió a esos trucos sucios. Tarde o temprano va a pagar por todo lo que ha hecho.

A Benjamín le daba pereza soportar tanta palabrería y se frotó las sienes, sintiendo que le empezaba a doler la cabeza.

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