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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 98

Colgó el celular y, en un movimiento rápido, se colocó encima de Josefina, inmovilizándola.

—¡Tengo unas ganas de ahorcarte!

La fulminó con la mirada, apretando los dientes; sus ojos echaban chispas.

Josefina abrió los ojos. No se esperaba que él se enterara tan rápido de la subasta, y mucho menos en una situación como aquella.

Mantuvo una mirada serena, sin asomo de culpa por haber sido descubierta, y le contestó con frialdad:

—Este matrimonio ya es una farsa, así que el anillo perdió todo su significado. Aprovechando que todavía vale buen dinero, claro que lo iba a vender.

—Es el anillo de bodas que yo te di, ¿cómo te atreves a venderlo sin mi permiso? —El tono de Benjamín era cada vez más sombrío.

—Si me lo regalaste, es mío y tengo todo el derecho de hacer lo que quiera con él —Josefina lo miró a los ojos—. Es solo una joya, ¿por qué te pones así? Ni que hubiera tirado a tu hijo a la basura.

Acto seguido, esbozó una sonrisa burlona y añadió:

—Ah, es cierto, te operaste. Ya no puedes tener hijos.

La habitación parecía oscurecerse aún más.

Los dos se sostuvieron la mirada en un silencio tenso, sin que ninguno cediera un milímetro.

En los ojos de ella solo había burla y desapego.

Y en los de él, una furia desbordada.

Ese anillo no era cualquier objeto; era el símbolo de los ocho años que habían compartido juntos.

Pero ahora, ella lo había vendido como si nada.

Benjamín se levantó de golpe y salió de la recámara a paso rápido.

Al levantar las cobijas, el frío del cuarto se coló en la cama. El cuerpo de Josefina se estremeció ligeramente, como si no pudiera soportar ese repentino cambio de temperatura.

Jaló el cobertor para envolverse de nuevo, intentando retener ese último rastro de calor un ratito más.

Pero todo fue inútil.

Sin él a su lado, la tibieza no tardó en esfumarse por completo.

Observó con tranquilidad cómo el cielo al otro lado de la ventana se teñía de oscuridad y no pudo evitar pensar que, si le hubieran dejado esa casa, también la habría vendido.

Borrar todo lo que tuviera que ver con él y hacerlo desaparecer por completo de su mundo, sería lo mejor que le podría pasar.

Se quedó acostada un rato más hasta que el hambre la hizo levantarse. Bajó las escaleras con la idea de salir a cenar algo.

Capítulo 98 1

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