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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 97

Benjamín apartó la mirada y sentenció:

—O te esperas en la sala, o te vas a acostar arriba.

Sintiéndose tan mal, Josefina no iba a ser masoquista.

Subió las escaleras directamente.

El periodo era algo engañoso; en cuanto te dabas cuenta de que había llegado, el dolor de cadera y los cólicos aparecían de golpe, y solo iban de mal en peor.

Se hizo bolita bajo las cobijas, con las manos apretadas contra el vientre bajo, pero eso no ayudaba en nada.

El dolor era tan intenso que empezó a sudar frío.

Su mente comenzó a nublarse, sintiéndose cada vez más pesada y a la deriva.

No supo cuánto tiempo pasó hasta que sintió que unos brazos la rodeaban. De inmediato, una cuchara rozó sus labios y escuchó el tono profundo del hombre muy cerca de su oído:

—Jose, tómate este té, te vas a sentir mejor.

Josefina abrió la boca y lo bebió de manera automática.

Esa rutina se había repetido en incontables ocasiones a lo largo de los años.

Al terminar la taza entera, un calorcito reconfortante se instaló en su cuerpo y sintió bastante alivio.

Abrió los ojos justo cuando él dejaba la taza en el buró, para luego subirse a la cama y colarse debajo de las sábanas con ella.

Josefina intentó alejarlo de inmediato.

—No te me acerques, salte de aquí.

—No quiero —le contestó él.

Benjamín tiró de ella con firmeza, abrazándola con un brazo mientras deslizaba la otra mano bajo su blusa para cubrirle el vientre helado.

El calor de su mano sobre su piel le brindó una sensación de alivio y reconfortó un poco su vientre.

Su cuerpo estaba tenso. Se mordió el labio y le repitió:

—No te necesito, vete.

—Pero yo sí te necesito —dijo Benjamín, apegándose aún más a ella—. Si no te abrazo, me siento intranquilo, no puedo dormir, me muero.

Josefina se quedó completamente muda.

Capítulo 97 1

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