Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1073

Resultó que, después de que Víctor llamara a Jairo, este avisó a la policía. Mientras negociaban, los agentes entraron al edificio y prepararon un equipo de rescate justo fuera de las ventanas del piso inferior, logrando atrapar a Manoel y Carlota cuando cayeron.

—Jai, gracias —dijo Facundo, acercándose a agradecerle a Jairo.

Jairo le respondió con frialdad:

—No lo hice por ti.

El rostro de Facundo se ensombreció. Al ver que Víctor y Floriana seguían abrazados y que ninguno de los dos siquiera lo miraba, su ira se desbordó. Caminó a grandes zancadas hacia Floriana y la agarró del hombro.

—Vamos, a casa.

Floriana sentía un profundo odio por él en ese momento. Se levantó y lo empujó con fuerza.

—¡Por tu culpa Carlota casi muere! No volveré a estar bajo tu control. ¡Carlota y yo nos alejaremos de ti para siempre!

—¡Eres mi esposa!

—¡Ya estamos divorciados!

Facundo apretó los dientes al ver la determinación en el rostro de Floriana. Luego señaló a Carlota.

—¡Ella es mi hija! ¡Ese es un hecho que nada podrá cambiar!

Dicho esto, agarró a Carlota de la muñeca para llevársela a la fuerza.

—¡No quiero ir contigo! ¡No eres mi papá! ¡Eres malo! —gritó Carlota. Aún estaba traumatizada por lo sucedido y el brusco movimiento la asustó tanto que rompió en llanto.

A pesar de saber que la niña estaba aterrada, Facundo siguió tirando de ella sin mostrar una pizca de compasión.

Víctor se levantó de un salto y le lanzó un puñetazo.

—¡No vuelvas a tocar a mi hija!

Ese golpe encendió por completo la furia de Facundo, quien se lanzó sobre Víctor para devolverle el golpe.

—¡Es mi hija! ¿Tú quién te crees que eres? ¡Aléjate de ellas de una vez!

Facundo había enloquecido por completo, lanzando cada golpe con la intención de lastimarlo gravemente. Aunque Víctor también estaba furioso, tenía en cuenta que Carlota estaba allí y no quería asustarla más, así que se contuvo, lo que le dio ventaja a su rival.

—Yo nunca he hecho nada que las ofenda. Al contrario, son ellas las que...

—¡Ya basta! —Lo interrumpió Jairo, apretando los dientes—. ¡Es esa maldita actitud de no reflexionar y echarle la culpa a los demás lo que hace que te odien cada vez más!

Tras decir esto, se dio la vuelta y vio a Floriana y a Carlota cuidando a Víctor.

—¿Cómo está?

—Creo que lo mejor será ir al hospital —respondió Floriana.

Jairo asintió.

—Yo los llevo.

Floriana y Carlota ayudaron a Víctor a levantarse, una a cada lado, y Jairo los guio escaleras abajo. Al pasar junto a Facundo, este intentó detenerlos.

—Facundo Prado, ¿de verdad crees que Víctor no puede contigo? Si no te destrozó fue por Carlota, porque no quería asustarla. ¿Y tú? Cuando desahogabas tu ira, ¿pensaste por un segundo que la estabas aterrorizando? Dices que las amas... ¿A eso le llamas amor?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido