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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1102

—Fuiste tú, tú me denunciaste, ¿verdad?

Facundo miraba a Jairo con los ojos inyectados en odio.

Jairo soltó un suspiro.

—Si quisiera denunciarte, lo habría hecho hace mucho tiempo. Además, no tengo pruebas.

Facundo soltó una carcajada amarga.

—¿Acaso no sería un juego de niños para el gran señor Crespo conseguir esas pruebas?

Jairo negó con la cabeza.

—Cree lo que quieras.

—¡Facu, estoy seguro de que no fue Jai! —intervino Thiago desesperado—. ¡Él nos prometió que te dejaría en paz! Pero por favor, Facu, baja primero, ¡ahí es muy peligroso!

—¡Fui su amigo por tantos años y ahora me obliga a morir! —gritó Facundo.

—¡Facu! —Thiago no pudo contenerse—. ¡Tú fuiste quien mandó a atropellar a Jai! ¡Tú quisiste matarlo primero! ¡Incluso si hubiera sido él quien te denunció, no tendrías derecho a culparlo!

—En ese momento yo...

Facundo quería decir que no fue él quien contrató al sicario, sino su padre, pero con la policía presente no podía mandar a su viejo a la cárcel.

Soltó una risa amarga.

—Supongo que estoy pagando las consecuencias de mis actos.

—Facu, no hemos llegado al final del camino —le rogó Ignacio—. Baja, buscaremos a los mejores abogados para defenderte.

—Yo, Facundo Prado, no le ruego a nadie.

—Crecimos juntos, somos hermanos...

—¡Por eso mismo no dejaré que me miren con desprecio!

En ese momento, Facundo vio llegar a Floriana y una chispa de malicia iluminó su mirada.

—Pensé que ya no te importaba si vivía o moría, pero igual viniste.

Floriana respiró hondo.

—Facundo, no dejes que te pierda el respeto. ¡Baja ya!

—No soportas la idea de que me muera, ¿verdad?

—Facundo, piensa en Carlota —le gritó Isabella—. Apenas tiene seis años, ¿tendrías el corazón para dejarla sin padre o sin madre?

—No lo tengo, por eso quiero bajar. Solo pido que Floriana venga a darme la mano —insistió Facundo sin quitarle los ojos de encima a su exesposa.

—Facundo, ¿crees que soy estúpida y no sé lo que intentas?

—¡Contaré hasta diez! ¡Si no estás aquí, salto!

—¡Facundo!

—¡Si salto, tú y Carlota jamás tendrán paz en sus vidas!

—¿Por qué tienes que arrinconarme de esta manera?

—Uno, dos...

Jairo e Ignacio intercambiaron miradas. Aprovechando que la atención de Facundo estaba fija en Floriana, empezaron a rodearlo con cuidado desde los lados.

La policía notó sus intenciones y cooperó al instante.

—Facundo Prado, las pruebas del denunciante no son definitivas. Si eres inocente, puedes cooperar con nosotros.

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