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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1137

Tatiana se acercó y ayudó a Ignacio a levantarse.

—¿Te duelen más las heridas o te duele más el corazón?

Al escuchar eso, Ignacio bajó la mirada y esbozó una sonrisa amarga.

—Me duele todo.

—Volvamos a tu habitación, llamaré al doctor.

Ya en la habitación, el doctor lo examinó. Por suerte no se le habían soltado los puntos, de lo contrario tendrían que haberlo llevado de nuevo al quirófano. Después de la revisión, Ignacio se quedó acostado en la cama. Sentía que demasiadas emociones se acumulaban dentro de él, terminando todas en una total incomprensión.

—¿Cuánto tiene que amar una persona a otra para perdonarle tanto daño?

Parecía que se lo preguntaba a Tatiana, pero en realidad era una pregunta para sí mismo.

—Yo no lo entiendo —respondió ella.

Quizás ella nunca había amado tanto a alguien como para poder entender a Natalia.

Ignacio se quedó en silencio por un momento y luego dijo:

—Yo tampoco lo entiendo.

Un rato después, llegó Natalia.

Mantenía la cabeza baja, como si no tuviera cara para mirar a Ignacio. Se acercó a la cama, pero tardó mucho en poder decir algo.

—Como tu amigo, a partir de ahora mantendré mis límites y no volveré a meterme en los asuntos de ustedes dos —dijo Ignacio. Su tono aún denotaba enojo, pero al verla, por miedo a lastimarla más, agregó—: Claro que, si alguna vez me necesitas, te ayudaré.

—Lo siento —dijo Natalia con la voz quebrada.

—No tienes por qué pedirme perdón.

—Sé que sentiste que era injusto para mí y por eso saliste a defenderme.

Lo sabía todo, y sin embargo...

Ignacio no pudo contener su frustración.

—¿No te das cuenta de que si sigues con ese animal de Alexis, tarde o temprano te va a matar a golpes?

—El Grupo Rodríguez ha cancelado su colaboración con el Corporativo Mar y Sol... ¿lo sabías?

Claro que lo sabía. Y había anticipado que Natalia vendría a pedirle ayuda con eso. Pero lo que no lograba comprender era que viniera a pedírselo después de haber sido brutalmente golpeada por Alexis, y después de que él mismo se hubiera peleado a golpes con Alexis por defenderla.

—Ese contrato es de suma importancia para su empresa, es una cuestión de vida o muerte para ellos. Cuando se canceló, se sintió muy presionado, y por eso bebió de más y... y me levantó la mano. Lo entiendo y quiero ayudarlo.

—¿Él te mandó a buscarme?

—No, fue idea mía.

—¿Te agarró a golpes y aun así dices que fue idea tuya?

Natalia no dejaba de negar con la cabeza, insistiendo en que había sido su decisión. Dijo que Alexis no quería ponerla en una situación difícil y ni siquiera se lo había mencionado.

—Señorita Méndez, si Alexis no le hubiera dicho nada, ¿cómo se habría enterado de la cancelación del contrato con el Grupo Rodríguez? Si no quería que usted viniera a rogarle a Ignacio, ¿por qué se lo contó? —no pudo evitar intervenir Tatiana.

Al principio había sentido lástima por ella, pero ahora realmente creía que si la maltrataban era, en gran parte, por su propia culpa.

—Ustedes no entienden nuestra relación. Solo ven lo superficial. Solamente él y yo nos entendemos —dijo Natalia con los ojos enrojecidos.

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