¡Quien había contestado el teléfono era Isabella Quintero!
Thiago se quedó mudo por unos segundos.
—¿Así que tú eres la inversionista de la nueva serie de Manuela?
Media hora más tarde, Thiago se presentó apresurado en casa de Isabella.
Jairo lo fulminó con la mirada un par de veces. Acababa de darse un baño y estaba a punto de tener su momento de intimidad con su esposa cuando, de repente, Thiago llamó. Por si fuera poco, no captó las indirectas de rechazo y decidió aparecerse como un relámpago en su puerta, arruinándoles la velada romántica.
Ignorando por completo las miradas asesinas de Jairo, Thiago clavó sus ojos únicamente en Isabella.
—¿Por qué no me lo habías mencionado?
Isabella soltó una carcajada burlona.
—Sabes de sobra que era dueña de un pequeño estudio. También sabes que ese estudio se convirtió en una empresa productora, y como empresa, debo aceptar proyectos para mantenerla a flote. ¿O a poco esperabas que te mandara un informe cada vez que decidiera cerrar un negocio?
—Pero esta vez es diferente.
Isabella comprendió al instante a qué se refería con diferente.
—Sé muy bien que Renata y Nadia han tenido varios choques desagradables últimamente. Me parece que tú también terminaste arrastrado en el escándalo, ¿verdad?
—Ah, veo que sí revisas las redes sociales.
—¿Entonces tu queja es porque no quieres que invierta en la serie de Renata?
—Tampoco es eso.
—¿Entonces?
—Considerando que tú eres la inversionista principal, imagino que tu palabra tiene mucho peso en las decisiones. Quería pedirte el favor de que recomiendes a Nadia para el papel de la protagonista.
Isabella sintió que había escuchado mal.
—¿A Nadia como la protagonista? ¿En un proyecto escrito por Renata? Pero si ellas se odian a muerte, ¿no crees que la tensión arruinaría todo?
—Nadia ya tuvo oportunidad de hojear el guion. Me dijo que es excelente y le fascinó la premisa, así que está obsesionada con actuar ahí.
—El guion es extraordinario, de eso no hay duda; de otra forma, yo jamás habría metido mi dinero. ¿Pero de verdad te imaginas a Renata cómoda trabajando con Nadia? ¿Crees que Nadia soportaría verse la cara con ella todos los días en las filmaciones?
—Renata es solamente la guionista. Una vez que termine su trabajo de escritura, su labor concluye; no tiene por qué presentarse en las grabaciones.
—Espera un momento, ¿qué intentas decir? ¿Me estás proponiendo que utilice el trabajo de Renata y luego le dé la espalda? ¿Que la eche a la calle después de exprimir su talento?
—Para serte franca, hay un detalle más.
—¿Qué cosa?
Isabella se quedó en silencio un breve instante y continuó:
—Sinceramente, Nadia no tiene la capacidad necesaria para interpretar al personaje principal. Si ella tomara el papel, la serie se vendría abajo y una historia majestuosa terminaría en la basura. Sería una desgracia absoluta.
Thiago la miró fijamente y soltó un suspiro de resignación.
—Tus palabras fueron demasiado crueles.
—Puede que lo parezcan, pero son la pura verdad.
Viendo que Isabella había sido tan contundente, Thiago supo que ya no había más qué discutir. Simplemente se frotó el rostro con las manos y se despidió.
Al ver que la vía de Isabella estaba cerrada, Thiago hizo el intento de buscar a Manuela y al director, pero ambos terminaron rechazándolo igual.
Nadia, incapaz de aceptar la derrota, se enteró de que el director Andrade estaba realizando audiciones para actores de reparto, así que obligó a Thiago a que la acompañara hasta allá.
Los que habían asistido a la audición eran en su mayoría talentos jóvenes y poco conocidos que aspiraban a papeles secundarios. Por ende, la inesperada aparición de Nadia en el lugar atrajo las miradas atónitas de absolutamente todos los presentes.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...