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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1294

—Tienes toda la razón. En lugar de desperdiciar mis energías peleando con ella, debo centrarme exclusivamente en la serie.

Hanna era una mujer sumamente astuta, con la capacidad de ceder cuando era necesario y mantenerse firme en el momento adecuado. Ese nivel de madurez le brindaba a su representante una gran tranquilidad.

Aunque decidieron tragar su orgullo y mantenerse al margen, el daño no terminó con la pérdida de los contratos publicitarios. De un momento a otro, un portal de noticias desató un escándalo acusando a Hanna de ser infiel, un rumor que se propagó como un incendio y se apoderó de las tendencias en todas las redes sociales.

Su agencia movió mar y tierra para silenciar el escándalo, pero apenas lograban apagar un fuego cuando surgía otro igual de destructivo: esta vez, revelando secretos oscuros sobre su familia.

Su padre fue señalado como un estafador ahogado en deudas, y a su madre la acusaron de enriquecerse de manera ilícita utilizando sus influencias. En cuestión de minutos, la vida entera de sus seres queridos quedó exhibida y desmenuzada ante los ojos del mundo.

Cuando escarbas tan profundamente en el pasado de alguien, siempre terminas sacando algo a la luz. Finalmente, alguien descubrió que Hanna se había aprovechado de los contactos de su madre para conseguir un traslado escolar injusto, y, para su desgracia, la acusación resultó ser completamente cierta.

A raíz de eso, le colgaron la etiqueta de niña privilegiada. Por mucho que su agencia intentó dar excusas y suavizar el golpe, el esfuerzo resultó ser inútil.

El escándalo cobró dimensiones tan alarmantes que el equipo del director Andrade la contactó, exigiendo la devolución inmediata del guion.

El mensaje no podía ser más claro: habían decidido prescindir de ella.

—¡Fue Nadia, estoy segurísima! ¡Ya he soportado un infierno por culpa suya, pero parece que no descansará hasta destruirme! —Hanna golpeó la pared, consumida por la furia.

Su representante rechinó los dientes.

—¡Su objetivo principal es borrarte del mapa!

Había sido Nadia la que actuó mal desde el principio, y aun así, ellos decidieron tragarse su coraje para no empeorar las cosas. Pero en lugar de calmarse, la agencia de Nadia tomó su paciencia como una señal de debilidad y continuó pisoteándolos.

Ahora, el papel protagónico se había esfumado y la reputación de Hanna estaba en ruinas. Ya ni siquiera se trataba de impulsar su carrera al estrellato, sino de que su futuro en la industria caería en picada hasta tocar fondo.

—Pero hay un problema gigante: detrás de Nadia está Thiago, un hombre al que no podemos darnos el lujo de ofender bajo ninguna circunstancia.

Incluso con la situación pendiendo de un hilo, la agencia se negaba a declararle la guerra a Thiago. Sabían que Hanna no era el único talento bajo su cuidado, y si desataban la furia de aquel poderoso hombre, el resto de sus estrellas sufrirían consecuencias devastadoras.

—¡Esto es una burla, han llegado demasiado lejos! —Hanna se negaba a aceptar su destino.

Su representante dejó escapar un profundo suspiro.

—Desde el instante en que hiciste tu audición, fui la principal defensora para que te dieran el papel. Eso lo sabes bien, ¿verdad?

—Lo sé, y estaré eternamente agradecida contigo. Pero esta vez...

—Esta vez, la decisión fue tomada en consenso por todo el equipo de producción.

—Toda esa información que circula es una completa mentira. No soy ninguna niña privilegiada ni me aprovecho de nada. ¡Mi mamá es solo una maestra de secundaria! Es verdad que usamos algunas conexiones cuando necesité cambiarme de escuela... pero, seamos honestos, en aquel entonces era algo sumamente común.

Renata soltó un ligero suspiro.

—Pero lo que está fuera del reglamento siempre tendrá consecuencias. Cuando los internautas lo sacaron a la luz, ustedes tampoco supieron cómo justificarlo.

—Renata, te suplico que me eches una mano. Si pierdo esta oportunidad, mi carrera estará acabada para siempre.

—No se trata de que me niegue a ayudarte, sino de que nuestro proyecto no puede permitirse el lujo de cargar con tantos riesgos. Además, en vez de venir a rogarme a mí, sería más prudente que te dirigieras a Nadia. Si consigues que ella se detenga, tal vez logres recuperar lo que perdiste.

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