—¿A qué te refieres con eso?
—Mi protagonista es una mujer que sufrió acoso desde pequeña, tanto por parte de su propia familia como de sus compañeros de clase. Es alguien de naturaleza tímida y miedosa, pero que nunca pierde la bondad de su corazón. En momentos de peligro, es capaz de dar la cara para proteger a los demás; tiene un sentido inquebrantable del deber y de la responsabilidad.
—Nadia...
—¿Acaso Nadia es la víctima en sus historias de acoso?
Thiago frunció el ceño. Frente al público, la imagen pública de Nadia estaba fuertemente asociada a la de una acosadora. Que alguien con esa reputación interpretara a una víctima resultaba totalmente fuera de lugar, y por si fuera poco, conllevaba un riesgo inmenso para la serie.
—Para serte franca, tanto por motivos profesionales como por cuestiones de reputación personal, no vamos a permitir que Nadia tome el papel. En ninguno de los casos es aceptable.
Renata le explicó los motivos con claridad y un profundo autocontrol, sin pizca de sarcasmo ni burla.
—Puedo inyectar mucho dinero como inversión.
—No nos hace falta el dinero.
—Puedo proporcionarles muchísimos recursos valiosos de la industria.
—Y nosotros no estamos dispuestos a vender el papel de nuestro protagonista a cambio de favores.
—Renata, me niego a creer que tu rechazo hacia Nadia no esté teñido de resentimiento personal.
—Por supuesto que lo hay —Renata soltó una carcajada irónica—. Precisamente escribo mis propios guiones y grabo mis propias historias para tener la autoridad de decisión. Así puedo mantener lejos de mis proyectos a toda esa gente indeseable que me cae mal.
—Me temo que la última palabra no te pertenece únicamente a ti.
Renata abrió los brazos en un gesto de despreocupación.
—Si te sientes tan confiado, eres libre de tocar otras puertas y probar suerte.
Thiago tuvo la certeza absoluta de que Renata jamás daría su brazo a torcer, por lo que insistir sería una completa pérdida de tiempo.
—Tengo una última duda: ¿ya decidieron quién será la actriz principal?
—Sí. Será Hanna Estrada.
Thiago apretó los labios. Se trataba de una actriz de la misma generación que Nadia, pero cuya popularidad no le llegaba ni a los talones. Si ella obtenía el papel estelar y Nadia quedaba fuera, su prometida iba a enfurecer como nunca.
—¿Aún no has cenado, verdad? —preguntó Thiago de pronto.
Renata asintió con algo de lentitud.
Ya abajo, Thiago se fumó una cajetilla entera de cigarrillos antes de poder calmarse y recobrar la compostura.
En el fondo, que Renata lo perdonara o no carecía de importancia. ¿De verdad le preocupaban sus absurdas amenazas de venganza? Claro que no; no significaban nada. Sin embargo, el solo pensar en el asunto le causaba una profunda incomodidad.
—Señor Flores, ya averiguamos quién es el inversionista de la nueva serie de Manuela.
—¿De quién se trata?
—De Estudios Horizonte.
*¿Estudios Horizonte?*
Thiago hizo un esfuerzo enorme por buscar en su memoria, pero el nombre de la compañía no le sonaba en lo absoluto. Era probable que fuera una productora recién fundada o, en su defecto, una con muy bajo perfil. En cualquier caso, ¿cómo era posible que una empresa tan pequeña tuviera el capital para financiar un proyecto de tal magnitud?
Por suerte, el asistente también le facilitó un número de teléfono que, según le explicó, había costado muchísimo trabajo conseguir: el contacto directo de la dueña de Estudios Horizonte.
Él marcó de inmediato, y del otro lado de la línea se escuchó la voz de una mujer.
—Thiago, ¿se te ofrece algo?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...