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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1140

—¿Esta es la promesa que hiciste de no volver a tocarla?

Tatiana sentía unas ganas inmensas de acabar con la vida de esa escoria.

—¿Quién diablos eres tú? —le gritó Alexis.

Ella parpadeó.

—¿No sabes quién soy?

—¡A mí qué me importa quién seas! ¡Te atreviste a golpearme y no te lo voy a perdonar!

Alexis empujó a Tatiana y agarró una piedra del suelo para lanzársela, pero ella la apartó de una patada. Al fallar, él reunió todas sus fuerzas para embestirla, pero Tatiana le aplicó una llave de judo, lanzándolo por los aires.

El golpe no fue suave; Alexis rodó por el suelo gimiendo de dolor.

Sin prestarle más atención, Tatiana se giró para ayudar a Natalia a levantarse.

—¿Estás bien?

Natalia ya había recuperado el aliento, pero seguía aterrada. Si Tatiana no hubiera llegado, probablemente la habrían estrangulado.

—Señorita Méndez, casi la mata. Lo mejor será que llame a la policía —le dijo Tatiana.

Denunciarlo por intento de asesinato y luego divorciarse era el único camino correcto.

—¡No llames a la policía! ¡No lo hagas!

Tatiana se dio la vuelta y vio que Alexis, quien hace unos momentos estaba lleno de arrogancia, ahora estaba de rodillas, con el rostro lleno de arrepentimiento.

—Natalia...

Alexis la miró, y al ver que ella retrocedía asustada, empezó a abofetearse a sí mismo.

—Perdóname, te volví a levantar la mano. ¡Merezco morir!

Se golpeaba una y otra vez, pareciendo genuinamente arrepentido, a pesar de que hace unos minutos había intentado matarla.

—Te golpea, luego te pide perdón, y luego te vuelve a golpear para volver a pedir perdón. Esto ya ha pasado mil veces, ¿y aún le crees? —le dijo Tatiana a Natalia.

Natalia, en cambio, rompió a llorar y, al mirar a Alexis, hasta parecía sentir pena por él.

Al ver su reacción, Tatiana se puso de pie bruscamente.

El mensaje era claro: no volvería a meterse en sus asuntos.

Los ojos de Natalia se llenaron de lágrimas otra vez.

—La culpa no es de Alexis, él también es una víctima.

—¿Qué tonterías estás diciendo? Si es una víctima, ¿quién le hizo daño?

—Tadeo.

Ignacio frunció el ceño.

—¿Quién es Tadeo?

Natalia dudó unos instantes antes de finalmente hablar.

—Tadeo es la otra personalidad de Alexis.

—¿Qué? ¿Me estás diciendo que Alexis tiene trastorno de personalidad múltiple?

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