En pocas palabras, Alexis tenía dos personalidades. La que los demás solían ver, el hombre amable y refinado que vestía traje blanco, era Alexis; la otra, la que maltrataba a Natalia y que raramente aparecía, era Tadeo.
Natalia, por supuesto, amaba a Alexis. Pero por más que él intentara controlarse, Tadeo emergía de vez en cuando, causando problemas en la empresa y golpeándola en casa.
—Tadeo cree que los logros de la empresa son gracias a él, y que Alexis, al apegarse a sus principios, solo los está arrastrando hacia abajo. Fue Tadeo quien decidió cambiar a los proveedores del proyecto con el Grupo Rodríguez para ganar más dinero.
Ignacio frunció el ceño. Con razón siempre había sentido algo disonante en Alexis: por un lado era amable y humilde, y por el otro, un maltratador de mujeres. En realidad, era como tratar con dos personas completamente diferentes.
—Tadeo tiene una obsesión enfermiza por controlarme. Cree que le pertenezco y que Alexis me ha "ensuciado". Por eso, cada vez que toma el control, me golpea, me insulta llamándome descarada y me acusa de engañarlo con otros hombres.
Al decir esto, Natalia sonaba desgarrada por el dolor y la impotencia.
—Pero Alexis me ama, y no puedo soportar la idea de dejarlo. ¿Saben qué? Para evitar hacerme daño, una vez incluso intentó suicidarse tomando pastillas para dormir en secreto.
—Cada vez que Tadeo me golpea, es Alexis quien luego se arrodilla ante mí, me pide perdón e incluso se autolesiona. ¿Cómo no voy a sentir compasión por él? Él también es una víctima en todo esto.
Llorando sin fuerzas, Natalia terminó agachada en el suelo.
Ignacio y Tatiana tardaron un buen rato en procesar toda la información. Así era convivir con alguien que sufría de personalidad múltiple: era como lidiar con dos personas distintas.
Sin embargo, Tatiana seguía sin entenderlo. Para ella, fuera Alexis o Tadeo, al final eran el mismo hombre.
—El punto es que no está bien de la cabeza. ¿Y si algún día ese tal Tadeo vuelve a aparecer y te mata de verdad? ¿No te arrepentirías?
Natalia también tenía miedo, pero el amor por Alexis era más fuerte.
—Alexis ya accedió a ir al hospital para recibir tratamiento médico.
Levantó la mirada hacia Ignacio.
—Ignacio, te lo suplico, ayúdalo por última vez, ¿sí?
Ignacio se agachó frente a ella. Verla en ese estado le rompía el corazón irremediablemente.
Al ver a esa Natalia tan dulce e indefensa, Tatiana no pudo evitar preocuparse por ella.
—Si Tadeo vuelve a aparecer y te pone en peligro, puedes llamarme y te ayudaré a ponerlo en su lugar.
—Gracias. —Natalia hizo un esfuerzo enorme por contener las lágrimas—. Señorita Gutiérrez, usted es una gran persona. Espero que tú e Ignacio puedan estar juntos.
Dicho esto, dio media vuelta y salió de la habitación.
Tatiana se agachó junto a Ignacio y soltó un largo suspiro, al igual que él.
—Tengo el presentimiento de que ese enredo de Alexis y Tadeo va a terminar arruinándole la vida por completo.
Ignacio estuvo de acuerdo, pero ya había dado todos los consejos que podía dar y hecho todo lo posible por ella. Ahora, no le quedaba más remedio que cruzarse de brazos.
Por la tarde, Tatiana fue a su casa. Cuando regresó al hospital por la noche, Ignacio ya no estaba en su habitación. Llamó apresuradamente a uno de sus hombres, quien le informó que Ignacio se había ido a un bar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...