Thiago llegó a la empresa y pasó la mañana en reuniones con varios productores. Cerca del mediodía, Leticia, la directora y mánager encargada de gestionar la carrera de Nadia, entró a su oficina.
—Hemos estado haciendo todo lo posible para que Nadia consiga un papel en el proyecto de Cosecha de Otoño. Como usted va a invertir en la serie, logramos conseguirle una audición, pero el resultado no fue muy alentador.
Thiago frunció el ceño.
—¿A qué te refieres con que no fue alentador?
—La autora original siente que la imagen de Nadia no encaja con el perfil de la protagonista de su historia.
Thiago soltó una risa sarcástica. Por supuesto que no encajaba, eso era más que evidente. La protagonista de la historia original era una mujer tradicional de los años ochenta, mientras que Nadia tenía unos rasgos muy exóticos y llamativos. Físicamente, no tenían nada que ver. Pero él ya había sugerido que la autora cambiara la descripción del personaje para adaptarla a los rasgos de Nadia. Después de todo, no era la gran cosa.
—¿Pero la autora se niega a modificar su obra?
—¿Acaso necesitamos su permiso?
—La autora tiene muchísimo prestigio en el círculo literario y la productora respeta enormemente sus decisiones. Si ella se opone rotundamente a que Nadia interprete el papel, entonces Nadia no lo conseguirá.
Thiago dejó escapar un suspiro de frustración. Nadia realmente quería estar en esa serie; la verdad era que ya casi cumplía los treinta años y necesitaba desesperadamente un proyecto que marcara una transición en su carrera.
Esa serie era de primer nivel en todos los sentidos: el equipo de producción, el guion, el nivel de expectativa del público e incluso el apoyo gubernamental. Era lógico que muchas actrices estuvieran detrás de ese papel, y, para ser sinceros, Nadia no tenía ninguna ventaja.
Mientras ambos discutían el asunto, sonó el teléfono de Leticia.
—Es Renata —informó la mánager.
Thiago le hizo una seña para que contestara.
—No salgas, contesta aquí mismo.
Renata era la asistente de Nadia, por lo que su llamada seguramente tenía que ver con ella. Leticia pensó que Thiago quería estar al tanto, así que puso el teléfono en altavoz.
—Me enteré de que la nuera de Manuela acaba de darle un nieto y ella está feliz de la vida. Pensé que si le regalamos unas pulseritas de oro al bebé, probablemente le hará mucha más ilusión que si le regalamos algo para ella.
—Vaya, no estaba enterada de eso.
—La verdad es que yo tampoco estaba cien por ciento segura, por eso decidí preguntarle primero a usted.
—Dame un segundo, voy a consultarlo con alguien que conoce bien a Manuela.
Tras colgar la llamada con Renata, Leticia contactó a un amigo del medio y confirmó que, efectivamente, Manuela acababa de convertirse en abuela de un niño.
—También me enteré de que Manuela participará en la serie Cosecha de Otoño. Al parecer, la autora la pidió personalmente; se rumorea que son muy buenas amigas —le comentó Leticia a Thiago.
La mente de Thiago trabajó rápido y entendió de inmediato a qué se refería Leticia. Si lograban ganarse el favor de Manuela, tal vez ella podría hablar bien de Nadia con la autora.
—¿Crees que sea buena idea regalarle unas pulseritas de oro a su nieto?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...