Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1254

Renata bajó la mirada. Sabía muy bien cómo funcionaban las cosas en la agencia: siempre recurrían a tácticas intimidatorias para manipular a los actores de menor categoría, quienes no tenían más remedio que ceder. Pero esta vez se trataba de Manuela. Ya no era solo una cuestión de veteranía; era una figura de gran peso en la industria con una red de contactos invaluable. Era imposible que la doblegaran tan fácilmente.

Después de haber pasado la noche en vela, Leticia no tuvo ninguna consideración y obligó a Renata a acompañarla de regreso a las oficinas.

El departamento de relaciones públicas estaba al borde del colapso intentando contener el desastre. Toda la red estaba inundada con la noticia de que Nadia había provocado la salida de Manuela del proyecto, y los hashtags no paraban de escalar posiciones. Peor aún, los internautas habían desenterrado el historial de acoso de Nadia hacia otros compañeros de reparto en el pasado.

Apenas el equipo de relaciones públicas lograba eliminar una tendencia negativa, otra aparecía de inmediato para ocupar su lugar, y luego otra, y otra más. El escándalo público se había convertido en un monstruo incontrolable.

Cerca del mediodía, Thiago y Nadia hicieron su aparición.

Durante el trayecto, ya se habían enterado de que todo internet exigía la cabeza de Nadia, por lo que ambos traían rostros desencajados.

Ya en la sala de juntas, tras organizar al equipo de crisis, Leticia tomó la palabra.

—El catalizador de todo este desastre fue que Nadia asistió a la fiesta de cumpleaños y Manuela la recibió de manera hostil. El problema es que todas las personas que han trabajado con Manuela aseguran que tiene un carácter intachable y que es muy respetuosa con sus colegas. Por lo tanto...

—¿Ah, sí? O sea que si ella es una santa, ¡entonces yo soy el demonio! —estalló Nadia antes de que Leticia pudiera terminar su frase.

—No quise decir eso —se apresuró a aclarar Leticia—. A lo que me refiero es que si Manuela actuó de esa forma contigo, debe haber un motivo oculto.

—¡No hay ningún motivo oculto! ¡Es una vieja resentida que se cree superior y quiso humillarme, pero se encontró con alguien que no le iba a aguantar sus estupideces!

Leticia se masajeó las sienes con cansancio. Conocía a la perfección el temperamento de Nadia. Mientras todos le dieran la razón, ella podría fingir cierta cordura; pero a la menor contrariedad, siempre culpaba a los demás y jamás daba su brazo a torcer, aferrándose a sus propios delirios.

—Nadia, la pura verdad es que todo este escándalo se originó por el regalo que le diste. Fue un error catastrófico.

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido