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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1279

Toda la mesa los observaba de reojo, incluyendo a Nadia.

—Una asistente cualquiera, sin educación ni talento, y Manuela la trata como si fuera una joya —Nadia soltó con amargura, mordida por los celos de no tener la oportunidad de compartir mesa con alguien como Valerio López.

Thiago intentó cambiar de tema y los invitó a usar los cubiertos y empezar a cenar. Pero justo en ese instante, vieron cómo Renata, animada por Manuela, se puso de pie y, con mucha reverencia, le ofreció una bebida a don Valerio para pedirle formalmente que fuera su mentor.

¿Qué significaba eso?

—Creo que escuché a Manuela decirle al señor López que aceptara a la asistente como su aprendiz —susurró alguien en la mesa.

La sorpresa fue general.

¿Pedirle a una leyenda como Valerio López que apadrinara a una simple asistente?

Nadie entendía en qué estaba pensando Manuela, y todos daban por hecho que el señor López la rechazaría de inmediato.

Para asombro de todos, don Valerio no solo aceptó la bebida con gusto, sino que, a cambio, le regaló a Renata una elegante pluma fuente como símbolo de aceptación.

Renata recibió el obsequio con una sonrisa radiante y sacó un libreto de su bolso para mostrárselo.

Don Valerio leyó apenas un par de páginas antes de levantar el pulgar en señal de aprobación, y de inmediato comenzó a darle notas sobre qué partes podía mejorar para darle más fuerza a la historia.

Por la expresión en el rostro del veterano guionista, era evidente que estaba genuinamente encantado con su nueva aprendiz, dispuesto a enseñarle todos los secretos de la profesión.

No solo Nadia, todos los presentes sintieron una punzada de envidia antes de obligarse a desviar la mirada.

—No sabía que Manuela tuviera tanta influencia sobre el señor López —comentó uno de los técnicos.

El director asintió.

—Manuela lleva años en este negocio, tiene contactos que valen oro. Si está dispuesta a mover sus influencias para abrirle las puertas, Renata dejará de ser una simple asistente muy pronto.

—Me pregunto qué le habrá visto para apoyarla tanto.

—No hay que subestimarla. Si Manuela le puso el ojo y el señor López la aceptó como aprendiz, seguro que la muchacha tiene talento de sobra.

Al escuchar eso, Nadia azotó los cubiertos sobre la mesa y se levantó de golpe.

El comentario lo había hecho el propio director, y al ver la rabieta de Nadia, su rostro se ensombreció de inmediato.

—Está enojada conmigo, no se lo tomen a mal —se apresuró a decir Thiago antes de salir corriendo tras ella.

—¡Claro que te arrepientes, por eso me gritas de esa manera!

Nadia estaba armando un berrinche infantil. La paciencia de Thiago tenía un límite, pero logró contenerse.

—Le pediré al chofer que te lleve al hotel. Descansa, mañana tienes que estar fresca para grabar.

—¿Y tú qué vas a hacer?

—Nosotros invitamos la cena, no puedo dejar a los invitados tirados y largarme.

Nadia apretó los labios.

—Entonces prométeme que no le vas a dirigir la palabra a Renata.

—No lo haré.

Nadia sabía que había exagerado y que había avergonzado al director frente a todos, por lo que tampoco tenía cara para regresar al restaurante. Aceptó irse al hotel.

Thiago volvió a la mesa y se tomó tres tragos de corrido como disculpa frente al director y al resto del equipo.

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