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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1280

La cena del equipo de producción había terminado, pero en la otra mesa, los tres seguían inmersos en una conversación muy animada. No se sabía de qué hablaban, pero de pronto los tres soltaron una carcajada contagiosa.

Thiago había olvidado su saco y, al regresar a buscarlo, se topó justo con esa escena.

Se quedó pasmado por un segundo. Si hacía memoria, se daba cuenta de que jamás había visto a Renata reír con tantas ganas, sin el peso de las preocupaciones encima.

La recordaba callada y sumisa frente a la gente, y apasionada cuando estaban a solas. Siempre creyó que con él mostraba su verdadera cara, pero ahora entendía que todo lo que él había visto no era más que una fachada que ella había construido para sobrevivir.

Manuela notó que Thiago había regresado y, recordando algo importante, se levantó y caminó hacia él.

—Por cierto, Federico Domínguez me pidió que le ofreciera una disculpa de su parte, señor Flores. El motivo por el que no llamaron a Nadia para el casting es que el perfil del personaje principal no encaja en absoluto con su imagen actual. Espera que no se ofenda.

Federico Domínguez era el productor de un drama muy prestigioso al que Nadia moría por entrar. Era una figura pesada en la industria, pero incluso alguien como él prefería evitar fricciones con Thiago.

Al fin y al cabo, Thiago era el típico heredero con dinero de sobra. Aunque era dueño de una agencia de talentos, no dependía de eso para vivir, pues detrás de él estaba todo el poder financiero de su familia.

El hecho de que Federico enviara el mensaje a través de Manuela dejaba claro el nivel de confianza que había entre ellos.

—Lo entiendo —Thiago se encogió de hombros. Con el escándalo del acoso, Nadia había perdido por completo el cariño del público. Era lógico que los inversionistas no quisieran arriesgarse.

—Le dije a Federico que el señor Flores es un hombre razonable y que no se lo tomaría a mal —añadió Manuela.

—Con usted diciéndolo, me da vergüenza hasta enojarme.

Manuela aprovechó el buen humor del momento y lanzó su jugada.

—Entonces yo también aprovecho para disculparme. Siento mucho haberle robado a Renata.

Thiago miró de reojo a la mesa. Renata le estaba explicando algo a Valerio López con el libreto en las manos. Lucía segura de sí misma, como si irradiara luz propia.

—No se preocupe. Era solo una asistente, no siento que haya perdido nada valioso.

De pronto, se sintió como un completo idiota que había tenido un diamante en las manos y lo había tratado como una piedra más.

Esa noche, Renata y su nuevo mentor platicaron durante tres horas, y ella aprendió más que en toda su vida.

Durante el mes siguiente, Manuela no le exigió que fuera al set de grabación. En lugar de eso, iba todos los días a estudiar con el señor López. Él estaba encantado con ella; no solo le enseñó todo lo que sabía, sino que le permitió participar en la adaptación de un libreto para un proyecto pequeño.

Era la forma perfecta de foguearse.

Renata valoró la oportunidad como si fuera oro y se entregó en cuerpo y alma.

Un mes después, su propio guion estaba prácticamente listo. Había llegado el momento de buscar presupuesto.

Bajo el respaldo de Manuela, Renata la acompañó a reunirse con un posible inversionista. Para su sorpresa, a esa persona ya la conocían.

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