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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1281

—Señorita Quintero, qué gusto volver a verla.

Renata le extendió la mano a Isabella Quintero.

Isabella titubeó un segundo antes de recordar de quién se trataba. Era la asistente de Nadia, aquella joven callada que solía pasar desapercibida, como si fuera invisible.

—Hola.

Isabella estrechó la mano de Renata. Aunque la reconoció, no pudo evitar sorprenderse por el enorme cambio. No era su rostro ni su forma de vestir; era su presencia. Ya no se escondía en las sombras, ahora proyectaba una confianza que la hacía brillar.

—Soy Renata Morales —se presentó formalmente.

—Señorita Morales, el gusto es mío.

—Veo que ya se conocían —comentó Manuela, interviniendo en el momento justo.

Renata se apresuró a aclarar:

—Coincidimos en un evento hace tiempo. Decir que nos conocemos sería abusar de la amabilidad de la señorita Quintero.

Isabella negó con la cabeza y sonrió.

—A mí me encanta hacer nuevas amistades, especialmente con mujeres tan talentosas como la señorita Morales.

El corazón de Renata se llenó de calidez. La primera vez que se vieron, Renata no era más que la humillada asistente de Nadia, obligada a esconderse detrás de un sillón mientras todos la ignoraban, pero Isabella fue la única que le dirigió una mirada amable.

Y ahora era igual. Manuela la presentó como guionista, pero en el fondo Renata sabía que apenas era una novata. Aun así, Isabella no la vio de menos; tomó el libreto y comenzó a leerlo con genuina atención.

—Vaya... esta premisa es simplemente espectacular.

Era evidente que el libreto carecía de la estructura rígida de un guionista veterano, pero como bien decía, la fuerza de la historia superaba cualquier imperfección técnica.

Además, se notaba que seguían trabajando en el texto, perfeccionándolo con cada revisión.

—Cuando leí el guion por primera vez, sentí exactamente lo mismo que usted, señorita Quintero. En ese momento decidí que movería cielo y tierra para producirlo. Claro, tengo mis propios intereses egoístas: me enamoré del personaje de la tía de la protagonista y quiero interpretarlo a como dé lugar.

Manuela se puso de pie y le sirvió una taza de café a Isabella.

—Para armar el equipo y sacar este proyecto adelante, el primer paso es conseguir el capital. Inmediatamente pensé en Floriana, ya que hemos trabajado juntas y nos llevamos muy bien. La llamé, pero me confesó que no quiere regresar al medio por ahora, así que me recomendó hablar con usted.

Isabella asintió comprensiva.

—Tengo un estudio de producción. Originalmente lo abrí para manejar los proyectos de Floriana, pero pasaron muchas cosas que seguro ya sabe. Ella ya no quiere actuar, y yo no podía simplemente cerrar la agencia y dejar a todos sin empleo. Contraté a algunos talentos nuevos y expandimos nuestras operaciones hacia la inversión de proyectos audiovisuales.

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