Esa simple frase dejó a Thiago y a Nadia totalmente en shock. Resultaba que Manuela era la productora.
¡Eso significaba que podían cambiar a cualquiera, menos a ella!
—¿Les sorprende la noticia?
Manuela se acercó junto con Renata. Ambas se dirigían a tomar asiento cuando escucharon de casualidad toda la conversación.
Thiago se sintió tan mortificado que ni siquiera tuvo el valor de mirar a Manuela a los ojos. Ella había dejado pasar el conflicto anterior sin hacer un escándalo, y ellos, en cambio, estaban exigiendo su despido. Era una actitud ruin y mezquina.
Nadia frunció los labios.
—¿Y quién dice que no se puede cambiar a la productora? Basta con que compremos los derechos del guion y listo...
—No están a la venta —interrumpió Renata.
Nadia se quedó helada por segunda vez.
—¿Es... estás insinuando que tú eres la guionista?
Renata soltó una carcajada burlona.
—¿De qué creías que estábamos hablando el director y yo hace un rato?
—¡Y quién te crees tú! Seguro escribiste pura basura y aun así piensas que van a grabarlo y que el propio director Andrade será quien lo dirija. ¡No tienes el más mínimo talento!
—Renata tiene un talento inmenso. Me fascina su guion y, para ser sincero, incluso si ella me negara los derechos, le suplicaría que me dejara dirigir este proyecto —aclaró el director Andrade.
Tras escuchar aquello, Nadia se quedó completamente muda.
Había insultado a la guionista, ofendido a la productora y, para colmo, provocado el enojo del director. Sus posibilidades de actuar en la serie acababan de esfumarse por completo.
Thiago solo sintió una profunda humillación. Jamás en su vida había pasado por una vergüenza tan grande.
—Director Andrade, le pido una enorme disculpa. No teníamos la información correcta. Para no arruinar más la velada, Nadia y yo nos retiramos —dijo Thiago, tirando de la mano de Nadia. Le dirigió una última mirada a Renata y luego se marchó a paso apresurado.
Una vez dentro del auto, Nadia golpeó el asiento con furia.
—¡Quién se cree que es! ¡Qué clase de talento puede tener ella para escribir un buen guion! ¡Ni... ni loca me rebajaría a actuar en esa porquería!
Thiago se frotó las sienes con cansancio.
—Pues qué bueno que no quieras actuar, porque ellos tampoco te quieren en su elenco. Deja que el asunto quede aquí.
—¿Que quede aquí? —Nadia apretó los dientes—. ¿Acaso no escuchaste cómo me humillaron frente a todos?
—La que escribió Renata.
Thiago frunció el ceño con pesadez.
—¿No habíamos quedado en que ya no íbamos a hablar del tema? ¿Qué bicho te picó ahora?
—Pude echarle un ojo al guion. Solo leí las dos primeras páginas, pero la premisa es espectacular. La historia es demasiado adictiva y... y yo siento que el papel protagonista fue hecho para mí. No hay nadie más perfecta para interpretarlo.
Thiago cerró los ojos un instante.
—Ni lo sueñes. Es imposible.
—De verdad me muero por hacerlo —Nadia se sentó en el regazo de Thiago y se inclinó para besarlo—. Thiago, ayúdame a pensar en algo. Tienes que conseguirme ese papel a toda costa, sin importar lo que tengas que hacer.
Su muestra de cariño estaba claramente motivada por el interés, lo cual le provocó a Thiago un profundo rechazo.
Apartó la cara con discreción.
—¿En serio crees que Manuela y Renata te dejarán participar en su proyecto?
—¡No me importa! ¡Yo quiero actuar ahí y tengo que ser la protagonista principal!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...