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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1335

En la estación de policía, Renata reprodujo una grabación. Era exactamente la que había hecho hace un año y medio, afuera del quirófano donde operaban a su madre.

La noche en que su madre fue atropellada y llevada de urgencia al hospital, Renata llegó cuando ya la habían ingresado al quirófano. Sin embargo, el abogado que estaba afuera le advirtió que, si no firmaba el acuerdo de no persecución penal, su madre no saldría viva de esa sala. Pero si firmaba, ellos contratarían a los mejores especialistas para que se hicieran cargo de la cirugía.

—Mi mamá estaba en la mesa de operaciones. Si no firmaba ese papel, se desangraría hasta morir. ¿Qué más podía hacer? Tuve que firmar para salvar su vida.

Renata relató lo ocurrido aquella noche. A pesar de que había pasado mucho tiempo, aún no podía evitar temblar al recordarlo.

Esa fue la primera vez que presenció la verdadera oscuridad del corazón humano. Estaba sola, mientras que la otra parte contaba con abogados, matones e incluso los guardias de seguridad del hospital estaban de su lado. Mientras firmaba aquel acuerdo con lágrimas en los ojos, una profunda semilla de odio se plantó en su interior.

—¡Es mentira, está inventando todo! ¡Nosotros nunca la obligamos! —gritó Nadia.

—Nadia no estaba presente en ese momento, pero se mantuvo en contacto con el abogado todo el tiempo —señaló Renata.

—¡Renata, ni creas que vas a arrastrarme contigo en esto!

—¿Así que no sabías absolutamente nada del asunto?

—¡Claro que no! —exclamó Nadia, pero de inmediato se dio cuenta de que había caído en la trampa de Renata—. ¡Porque eso jamás ocurrió!

—Si no estabas ahí, ¿cómo sabes con tanta seguridad que no me obligaron?

—Y-yo... por supuesto que lo sé.

—Por eso dije que te mantuviste en contacto con el abogado todo el tiempo.

—¡Tú...!

Renata se giró hacia los policías: —La razón por la que no denuncié en su momento fue porque mi mamá estuvo en estado crítico mucho tiempo, y mi prioridad era ella. Pero ella falleció hace poco. Creo que ya es hora de exigir justicia en su nombre.

—Necesitaremos peritar esta grabación. Si se comprueba que el acuerdo fue firmado bajo coacción, perderá toda su validez legal. En ese caso, señorita Morales, podrá presentar una apelación.

El abogado apretó los labios con fuerza: —Señor Flores, la situación actual no nos favorece en absoluto. Si permitimos que siga adelante con la demanda, todos estaremos acabados... Así que... a veces es necesario recurrir a medidas extremas.

—¿Qué clase de medidas extremas? —Thiago entrecerró los ojos.

—Quizás necesite una pequeña lección para que entienda que hay personas con las que no debe meterse.

—¿Me estás sugiriendo esa mierda justo en la puerta de una estación de policía?

—Y-yo... solo se lo digo por la urgencia de la situación.

—¡Lárgate!

El abogado se marchó con el rabo entre las piernas. Al ver la expresión sombría de Thiago, Nadia no se atrevió a decir una sola palabra. Una vez dentro del auto, ella le pidió que la llevara a su casa.

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