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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1336

—Como últimamente no he tenido trabajo, he estado practicando mis recetas. Quédate a cenar conmigo esta noche, ¿sí?

—Tengo que volver a la empresa...

—Thiago, tengo mucho miedo. Por favor, quédate a hacerme compañía.

Al ver la palidez en el rostro de Nadia, Thiago supuso que la denuncia de Renata la había aterrorizado. Aunque su propia mente era un caos, la abrazó para intentar consolarla.

—Tranquila, buscaré una solución.

—Confío en ti, siempre lo he hecho.

Nadia levantó el rostro para darle un beso, pero Thiago se sintió incómodo y sutilmente hizo que volviera a sentarse en su lugar.

Ante la insistencia de Nadia, Thiago finalmente decidió quedarse.

Nadia, en efecto, se había esforzado por mejorar en la cocina. Después de un buen rato trajínando, logró preparar tres platillos y una sopa. No se veían ni olían especialmente apetitosos, pero al menos no estaban quemados, así que probablemente eran comestibles.

Thiago probó un bocado. Definitivamente no era un manjar, pero se podía tragar.

—Vamos a tomar una copa juntos.

Nadia trajo una botella de vino y sirvió dos copas, una para ella y otra para Thiago.

—Thiago, ¿recuerdas qué día es hoy?

Él revisó la fecha en su reloj, pero no logró recordar qué se celebraba en esa ocasión.

—Hoy se cumplen diez años desde que nos conocimos.

Thiago se quedó pasmado. Antes, le encantaba celebrar esas fechas especiales. Solía marcarlas en su calendario con el único propósito de sorprender a Nadia. Pero este año no había anotado nada, y por ende, se le habían olvidado por completo.

Sintiendo que la había descuidado, levantó su copa y se la bebió de un solo trago.

—Lo siento. He tenido tantas cosas en la cabeza últimamente que se me pasó por alto.

—Últimamente ya ni siquiera me miras a los ojos —dijo Nadia con tono afligido.

—¿Tú crees?

—A veces, cuando cruzamos miradas, te apartas como si te molestara mi presencia.

—No es eso. Es solo que tengo otros problemas en mente.

Nadia volvió a levantar el rostro para besarlo. Thiago intentó apartarse por puro instinto, pero ella rodeó su cuello con los brazos y pegó su cuerpo completamente al de él.

...

Thiago despertó con un dolor de cabeza insoportable. Al abrir los ojos y darse cuenta de que estaba en una cama desconocida, se quedó pasmado unos segundos antes de recordar lo que había pasado la noche anterior.

Después de aquello, Nadia y él habían bebido muchísimo, vaciando una botella tras otra.

Como ya estaba abrumado, decidió relajarse y beber sin medida. Luego se emborrachó y al parecer Nadia también; terminaron abrazándose, besándose, acariciándose...

Al pensar en eso, se sentó de golpe y comprobó que, efectivamente, estaba completamente desnudo.

Al mirar a su lado, vio a Nadia dormida, también sin ropa.

Lo que significaba que la noche anterior ellos... habían intimado.

Thiago se dio un golpe en la frente. Había tomado tanto que no lograba recordar absolutamente nada de lo sucedido.

—Mmm... Thiago, ya déjame descansar, estoy muy cansada —murmuró Nadia entre sueños, con un hilo de voz.

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