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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1352

—Yo no soy nada tuyo, ¿a mí para qué me das explicaciones?

—Pues para no arruinar la imagen que tienes de mí.

—¿Y tú qué te imaginas que pienso de ti? —preguntó Tatiana, ladeando la cabeza.

Ignacio la observó. Por el coraje, Tatiana tenía los ojos un poco húmedos y los labios más intensos que de costumbre; era una estampa que le encendía algo en el pecho. Todo el mundo decía que la heredera de los Gutiérrez era un diablo, y él no lo negaba, pero cuando estaban solos, le resultaba sumamente seductora. Y no solo eso; tenía un encanto peligroso, de esos que te atrapan, te exprimen y te dejan queriendo más.

—Me imagino que piensas que soy todo un galán, ¿no?

Tatiana observó su rostro pálido y sus facciones finas. Decirle «galán» se quedaba muy corto; le quedaban mejor adjetivos sacados de novela clásica: apuesto, elegante, casi aristocrático.

Lo primero que le había gustado de él fue precisamente su físico; parecía tallado a mano según todas sus fantasías. De hecho, apenas segundos después de haber planeado echarse a Jairo a la bolsa, lo vio a él y cambió de objetivo sin dudarlo.

Pero ya habían pasado tres años de dar vueltas sobre lo mismo, y Tatiana al fin había entendido la realidad: servían para pasar el rato, pero jamás para casarse o hacer una vida juntos.

—Dime una cosa, Ignacio, ¿tienes novia? —le preguntó de golpe.

Ignacio, creyendo que ella quería retomar el tema de intentar algo formal, se aclaró la garganta.

—Pues, digamos que le eché el ojo a alguien y estoy planeando empezar a conquistarla.

—¿O sea que no tienes?

—Bueno, tampoco es que esté del todo libre...

—¿Puedes hablar claro, de una buena vez?

Al ver que Tatiana estaba a punto de estallar de nuevo, Ignacio cedió un poco.

—Está bien, digamos que no.

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