—Si no tenías intenciones, entonces ya vámonos —le siguió la corriente Isabella.
—No tenía... ¡pero ahora sí tengo!
Tatiana estaba hirviendo del coraje. Llamó de inmediato al gerente del lugar y le ordenó que les llevara a los meseros más guapos que tuviera disponibles.
Todas conocían la forma de ser de Tatiana; sabían que, aunque metiera a todos los meseros, no haría nada malo con ellos, así que ninguna intentó detenerla. Sin embargo, minutos después la puerta se abrió y las cuatro se quedaron pasmadas al ver que los que entraron no fueron los meseros del lugar, sino Víctor, Jairo e Ignacio.
—¡Con razón! ¡Yo le dije al gerente que no queríamos a esas mujeres y nos las metió de todos modos! ¡Resulta que el regalito venía de parte de ustedes! —exclamó Víctor señalando al grupo. Y, al clavar la vista en Floriana, apretó los dientes—. ¡Qué bonito, Floriana! ¡¿Jugándome estas trampas a estas alturas?!
Floriana carraspeó, intentando mantener la dignidad.
—Felicidades, pasaste la prueba.
Víctor entrecerró los ojos.
—Sí, yo la pasé, pero me parece que tú acabas de reprobarla.
—¿De qué hablas? Yo no hice nada.
—¡¿Y qué pensabas hacer?!
—¿Acaso estás dudando de mí?
—¡Pues claro que lo dudo!
Floriana golpeó la mesa y se levantó de golpe.
—¡No puedo creerlo, Víctor! Con todo el tiempo que llevamos juntos y todo lo que hemos pasado, ¿tienes el descaro de no confiar en mí? ¿Qué significa nuestra relación para ti entonces?
—Yo nunca dije que no confiara...
—¡Eres un descarado!
Decidida a no dejarle ganar terreno, Floriana le lanzó una rápida mirada cómplice a Isabella y salió del área VIP a pasos agigantados. Al verla tan ofendida, Víctor entró en pánico y salió corriendo tras ella. Pero antes de cruzar la puerta, se detuvo y volteó hacia las demás.
—Por cierto... ¿quién fue la que mandó pedir meseros?
Tatiana levantó la barbilla, retadora.
—¡Yo fui!
Víctor le dedicó una mirada de pocos amigos.
—¡Te pasas de lista!
Una vez que Víctor desapareció, Jairo fijó sus fríos ojos sobre Isabella.
Ella se levantó, sintiéndose atrapada.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...