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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1355

—Tienes tres costillas rotas, es mejor que no te muevas.

Por supuesto, además de las costillas rotas, tenía golpes por todo el cuerpo. Menos mal que Gloria estaba acostumbrada al trabajo pesado y tenía una complexión fuerte; si hubiera sido una mujer más frágil, las consecuencias habrían sido fatales.

Al escuchar que su hija estaba fuera de peligro, Gloria respiró un poco más aliviada.

—Gracias.

Renata negó con la cabeza.

—Estoy aquí porque Fabrizio me lo pidió. Si tienes que agradecerle a alguien, es a él.

Al escuchar el nombre de Fabrizio, la culpa en los ojos de Gloria se intensificó.

—Conocerme fue su peor desgracia.

—Pero él siempre ha considerado que encontrarte fue su mayor suerte.

Gloria esbozó una sonrisa amarga.

—Él odia los problemas, odia que lo acosen y odia a las personas que se le acercan por interés. Y yo cumplí con las tres cosas.

—Por eso también se sintió decepcionado.

Gloria bajó la cabeza y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas sin que pudiera evitarlo.

—La verdad, tengo curiosidad. ¿De verdad sigues amando a tu esposo?

Renata no pudo contener la pregunta. Le resultaba incomprensible cómo alguien podía amar a una persona que la lastimaba con tanta brutalidad, y amarlo por tanto tiempo, a tal punto de terminar en el hospital una y otra vez sin atreverse a dejarlo.

—Ya no lo amo. Dejé de amarlo hace mucho tiempo —respondió Gloria, limpiándose las lágrimas.

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