Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1375

Ese comentario hizo que Thiago estallara de rabia. Se puso de pie bruscamente y miró a los tres con resentimiento.

—¡Parece que no debí haberles llamado hoy, solo vine a amargarme la vida! Yo soy alguien que estuvo preso, ya no estoy a su nivel. ¡Es mejor que dejemos de vernos!

Dicho esto, cargó a la niña y salió furioso de la habitación.

Ignacio corrió tras él para explicarse, pero la pequeña en brazos de Thiago se despertó asustada y rompió a llorar a gritos. Thiago solo se enfocó en consolarla, por lo que ignoró por completo a Ignacio y se metió directo al elevador.

Al ver cómo se cerraban las puertas, Ignacio dejó escapar un largo y pesado suspiro.

De vuelta en la sala privada, los tres se miraron en silencio.

Habían dicho todo lo que podían decir. Al fin y al cabo, no tenían pruebas concretas, así que no había nada más que hacer.

—¿Creen que deberíamos investigar a esa Nadia? Su aventura con ese hombre no debe ser muy difícil de rastrear. Si conseguimos pruebas y hablamos con Thiago, seguro que nos escuchará —propuso Ignacio.

Isabella lo pensó un momento.

—Tú mismo lo dijiste: si es tan fácil de descubrir, significa que, si Thiago quiere, pronto se enterará de la verdad por sí mismo. Será mejor que lo descubra él a que se lo digamos nosotros.

—Él está pagando el precio de sus propias decisiones. No hay mucho que podamos hacer por él —sentenció Jairo.

Ignacio suspiró. Sabía que tenían razón, pero le dolía en el alma ver a su amigo siendo engañado.

Thiago regresó al apartamento de Nadia todavía furioso. Las luces del piso de arriba estaban encendidas, por lo que supuso que ella ya había vuelto del set de grabación. Para no contagiarle su mal humor, le entregó a la pequeña Bárbara a la niñera para que la llevara adentro, mientras él se quedaba en el pequeño jardín delantero a fumar un cigarrillo.

Apenas se sentó, vio a alguien acercarse en su dirección.

Como estaba oscuro, no podía ver bien; pensó que sería algún vecino del lugar y no le dio mucha importancia. Pero al acercarse, el hombre detuvo su paso abruptamente y luego dio media vuelta, caminando rápido hacia otro sendero.

Thiago dio una calada profunda a su cigarrillo y repasó lo que acababa de ocurrir. Se dio cuenta de que había reaccionado de forma exagerada. Sus amigos solo le estaban dando un consejo; con explicarles bastaba, no tenían por qué estar de acuerdo. Y su madre... era comprensible que le costara asimilar la situación de golpe, ¿qué derecho tenía él a enojarse?

Mientras reflexionaba, notó que alguien más venía por el mismo camino. Esta vez era una mujer.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido